domingo, 24 de julio de 2011

Aislamiento.

Estoy en una isla, tan lejos, tan distante de aquí
de la realidad, de la vida... de lo que sera la dicha
ya no quiero, ya no puedo, estoy harta de seguir,
en un vicio, en una adicción que parece no tener fin
una soga que me ata a una irrealidad que no hace más
que desgastar mis ganas de vivir.

Soy invisible, transparente...
el día a día me pasa de largo sin voltear a verme
me vuelve nula de palabras
me hace olvidar pensar quien solía ser
o a quien solía amar, ahora sólo sé perder
y me encierro en una burbuja a ver
como me consumo en esta miseria repulsiva.

No sé en qué momento perdí el control
no sé en dónde dejé mi voluntad,
ni cuando fue que me abandoné,
y olvidé lo bueno que era vivir de verdad...

No sé como regresar,
estoy perdida en el laberinto "Soledad"
no tengo armas para luchar
del ejército de mediocridad que me persigue
sólo quiero huir a un lugar diferente
olvidar ser tan sensible
recuperar lo que me define.

¿Qué?

¿Qué pasa cuando sientes romperte? que todo se te quiebra al mismo tiempo, en pequeños trozitos que se van desprendiendo de tu ser, en fragmentos de lo que siempre creíste, y en lo que siempre deseaste seguir creyendo

¿Qué sucede si todo tu mundo termina el mismo día? al mismo tiempo, a la misma hora, en el mismo minuto, en el mismo segundo, te quedas en silencio tratando de pensar que pudiste hacer mal y te das cuenta que sólo tú tuviste la culpa de tu patética actual realidad. porque solo uno se jode la vida, uno solo se jode las oportunidades uno solo se caga el chance de sonreir un dia mas.

¿Qué ocurrió por no escuchar? por no controlarse, por huir de las palabras que no considerabas verdad, por haber tenido un mal juicio, y haberte dado cuenta del error al ser demasiado tarde para entender que dejaste de ser tú, para ser la basura que tanto odias y odiaste.

¿Queda acaso algo más? algo de tí, ¿al menos un poco? algo de los demás, ¿alguien que haya sido real? al final tu mente se encierra en tu propio juego,
quedas atrapada en medio del tablero, rogando por no caer en los casilleros incorrectos, aquellos que serán los más frecuentes en tu futuro.