Rogelio se iba, así nada más.
Se iba y regresaba,
de vez en cuando le tardaba más
pero siempre retornaba.
Se iba cuando quería,
Y si no quería no volvía,
Pero él sí quería regresar,
Por eso yo sabía esperar.
Yo esperaba,
Las infinitas horas no importaban,
Yo sabía esperar.
Me gustaba,
Mis latidos se intensificaban,
Yo quería esperar.
Rogelio sabía que quererlo era mi ley,
Así que yo sólo seguía mi reglamento.
Él jugaba a que era rey,
Y yo jugaba a construirle el reino.
Él se volvía a ir, y yo volvía a esperarlo en silencio.
Escribiéndole historias, narrándole lo que sentía en el pecho,
Creándole en el papel memorias
Para que al leerlas sintiera lo que siento.
Yo esperaba,
Las infinitas horas no importaban,
Yo sabía escribir y esperar.
Me gustaba,
Mis sentimientos se intensificaban,
Yo quería esperar.
Rogelio, mi hermoso rey de cuentos
¿Puedes creer que esperar ya no quiero?
Dentro de mi explotaron los versos
Y los poemas que te escribí perdieron la rima,
se quedaron en silencio.
Creo que ya crecí,
Es tiempo de cerrar el libro
Es hora de dejar de escribir lo que siento
Ya no vivo más de tus cuentos
Ya no vivo de tus idas y regresos
Y tú ya no vives más para regresar a tu reino.
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