martes, 31 de enero de 2012

Una sugerencia.

La extraña sensación de que todo esta bien, la calma inusual... la tranquilidad momentánea, el tan peligroso presentimiento de que todo esta demasiado bien como para ser cierto. Eso, aquello que te tumba de dudas ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? o un simple ¿Ahhh? en una manera lamentable e inútil en la que intentas regresar y ver qué fue aquello que hiciste muy mal, o muy bien; Los vanos lamentos, tristes y desconsolados de verte perdido en una mentira que te llegaste a creer ¡Qué patético te ves ahora! ¡Qué hilarante! ¡Qué irónico! las barras de tu celda las colocaste tu mismo en tu afán de ser "libre" a tu manera, y aquellos límites de 2x2 en los que te encuentras ahora son tu única conexión con el espacio, con todo lo que te rodea... o rodeaba. Date cuenta, nunca es tarde para escapar, aunque ya la resignación se haya sentado ocupando el lugar de tu valentía, aún hay espacio para un poco de fe, siempre hay espacio para ello (que no existe) siempre hay lugar para soñar lo que no hay, y vivir lo que fue; Sin embargo ya no habrá lugar para soñar lo que puede haber, ni vivir lo que será si es que no escapas de tu mente, lo único que te ata al lugar en donde estas, en donde sufres, en donde te lamentas sin motivos, o con más motivos de los que podrías contar con todos tus dedos. Intentarlo no es algo que sea imposible, pues aunque si hay cosas imposibles, esta no es una de ellas... puedes llegar a escapar si lo intentas, ya no hay más que perder allí adentro, pero sí hay mucho que perder acá afuera... tu decides, perder lo que tanto desprecias o luchar por lo que tanto anhelas ¿Qué fácil te la pongo no? fácil es decirlo, a ver... ahora hazlo.

martes, 3 de enero de 2012

Nada que perder.

A veces intentamos muchas cosas para ser felices, así como creer más... incluso si nunca antes hemos creído. Solemos aprender a hacerlo e inventar la fe y esperanza suficiente como para entregarnos, rogando interiormente no equivocarnos... mas, la mayoría de las veces recibimos sólo malas nuevas, y terminamos por renegar de nuestros caminos, de nuestra vida, de nuestra existencia... de "¿Por qué caigo siempre en el mismo hueco?" aquella debilidad sutilmente escondida en cada uno de nuestros talones, aquel punto exacto en donde nos tropezamos y tocamos suelo, ahí... justo ahí, es dónde siempre tendremos que estar vendados, que usar refuerzos, que andar con cautela... pues en cuanto menos nos percatamos ya hemos vuelto a caer, y la herida aún no cicatrizada se incrementa, y el dolor se intensifica... perdemos contacto con la realidad y comenzamos a bacilar, y justo en aquel límite es cuando llega ese vago pensamiento que nunca pensamos se cruzaría por nuestras mentes "ya no tengo nada que perder", pero por supuesto que tienes algo que perder... A TI, sin embargo ya quedaste en segundo plano, y aquello más importante, aquello en lo que creíste, lo que amaste y por lo que fuiste... toma el primer puesto en tu existencia... y ya no queda más, pues sacrificar es la única opción, y quedas tan absurdamente imbécil como la primera vez... aquella primera vez en la que quisiste ser feliz, en la que comenzaste a creer... sólo que esta vez ya no hay más vida para volver a caer. Piénsalo de este modo... si mueres, al menos algo bueno hiciste, si total... "ya nada perdiste".