lunes, 15 de julio de 2013

Azul.

Tornaste el rojo en azul.
El rojo pasión, el color del amor.
Lo volviste azul, sin remordimiento.
Y yo te dejé hacerlo.

Después convertiste el amarillo en azul.
El amarillo vida, el color de la felicidad.
Lo volviste azul, sin preguntarme.
Y yo no me quejé.

Cambiaste el verde por azul.
El verde naturaleza, el color de la esperanza.
Lo volviste azul, sin vacilar.
Y yo... Yo ya no supe qué pensar.

Cuando nuestra vida ya era solo azul,
Dejaste que aquel color se expresara
Limitado solo al azul color de lágrimas
Y puro azul cayó desde tus pestañas.

Hiciste que me sintiera...
Así, azul. 

Lisura.

Tu boca, tus ojos, tu corazón... Todo desprendía lisura.
¿Y cómo no? Si tu sola presencia perturbaba los días
Pobre de aquel que se cruzara entre tu acidez y tu dulzura,
Lástima por ese que se creyera lo que hay entre tus comillas.

Tú te crees un libro, 
Que contiene más drama que romanticismo
Que llama a leerlo sin pausa, sin motivo
Solo para poder llegar a un momento sin sentido,
En donde sumerges la angustia en una falso párrafo de alivio.

Maldecir parar ti, es pura rutina, 
Así como terminar rápidamente cada historia de amor
Con ese "continuará" que nunca continuaría,
Sin cargo de conciencia por no darle al lector, explicación.

Y tu lisura: lisura mía, y es que tú eres la favorita.
Me encantaría pronunciarte sin dejarte destruírme.
Quiero tentarme por cada sílaba,
No me importa que después a tu capricho me limites.

Yo, con mucha lástima lo digo: Yo,
Soy uno de tantos lectores que se creyó todo de tus comillas,
Aquel que también esperó por el "continuará" que nunca continuaría.
Y a quien sin cargo de conciencia, no le diste explicación...

Todo repentinamente terminó
Tu libro se cerró,
No sin antes dejarme con algunas últimas lisuras: 
La puta vida es así, huevón.