miércoles, 24 de octubre de 2012
Mach o Menos.
Yo era totalmente "perfecto" a mi manera, que pocos entendían, por no decir nadie, y que etiquetaban como "bizarra". Los errores me sobraban, como de la "A"a la "Z" y de vuelta hasta la "N" -sima. Las virtudes, mejor no las cuento, porque me faltarían dedos, ya que si una no tengo, sin-cuenta me invento.
Las cosas buenas sobraban, siempre habían milagritos en forma de vitamina C, que llegaban ácidos, pero terminaban haciéndome bien, y las cosas malas, prefiero no decirlas, sólo deben saber que abundaban, así como mis virtudes (si no habían, me las creaba) pero dicen que uno aprende de los errores ¿no es así? y yo soy autodidacta. Me odiaba al quererme, porque me confiaba, y dejaba que mi vanidad se alimentara; me quería al odiarme, porque así siempre pulía mis errores y me superaba.
Me golpeaba muchas veces, sin intención o adrede, a veces porque en depresión me caía, u otras porque me caía en la bebida, y la buena música, la anhelada compañía, la excelente comida y la santa soledad, siempre me levantaban, o quizás me hundían más. Mis alas eran de café, no de red bull, y a la décima taza, le metía un poco de alcohol.
Yo sufría mucho, y después de a poco, ya no me acordaba de porqué; yo sabía mucho, pero después de poco ya no importaba porque siempre habían otros que sabían más; yo aprendía mucho, pero siempre me quedaba corto todo el conocimiento que guardaba, y el tiempo se burlaba, porque siempre se hacía chiquito y encima la memoria me borraba.
No intentaba nada, o intentaba demasiado, porque si no se trataba de extremos, no me gustaba estar en el medio, para mí era o negro o blanco, el gris era para cobardes, y yo era valiente y era macho, no machista, pero bien macho.
El sarcásmo era mi compañero de pendejadas, y a nadie le gustaba, pero yo disfrutaba.
Me gustaba la comedia, me reía sin control, pero prefería el terror, ahí me reía más, ya que después de tanto gobierno de inmundicia, y toda la realidad suicida, no había nada en éste mundo que pudiera asustarme más que la gente, así que los zombies y fantasmas, eran un chancay de a s/.0.20. Me gustaba pensar que no pensaba, y que si pensaba era porque quería, no porque me obligaban.
La vida para mí, era sobrevivir, pero en el sentido de tomar la palabra desde otra perspectiva, pues me gustaba sobre-vivir, siempre encima, siempre sobre los demás, no me creía superior, pero sí más ingenioso, y las cosas las obtenía fácil, aún en los peores tiempos, así que mientras ellos iban de ida a la colina, yo ya estaba aquí construyendo mi casa en la cima.
A veces me contradecía, como quien dice más y luego menos, o se cae porque le gusta el suelo, y luego vuela porque quiere dormir en el cielo ¿no les dije que yo era de límites y extremos? por eso podía amar u odiar tanto a la tarde como a la madrugada, al frío como al calor.
Si tenía un libro me sentía peligroso, si tenía un cuchillo me sentía cobarde; si pensaba en robar me sentía auto-humillado, y si pensaba en vengarme, me sentía sublime. Era el mal, el bien, el trastorno y algo de creatividad, todo lo que me conducían a armar mi arte, mi vida, mi super-vivencia. Era mi circulo vicioso, en el que los finales eran inicios, pues ni el comienzo ni el término estaban establecidos, no se distinguían las despedidas de los saludos, ni el cariño del insulto.
Era raro, pero no importaba.
Era desafiante, pero no me importaba.
No tenía un camino definido, pero no me importaba.
No tenía a nadie siempre conmigo, pero no me importaba.
Era yo, ante el mundo real y detrás del que me creé.
Más o menos, yo así era,
Se preguntaran cómo soy "ahora"
Ahora soy como era, sólo que multiplicado por el número de renglones que escribí, y elevado a la sufrí cien, reí mil y aprendí un millón.
sábado, 20 de octubre de 2012
Un trabamentes.
Todos tenemos secretos, nuestras vergüenzas y desvergüenzas, pecamos de conchudos o de cohibidos, y nos marcamos de diferente manera, porque llevamos etiquetas, aunque a veces lo neguemos, así como lo hizo Pedro, pero después de la tercera viene la vencida, y cuando empiezas a dudar de tus mentiras, es cuando se te cae la careta, y quieres venganza, vas sacando cara por la ilusión que te inventaste y la cual te desmoronaron, misma cortina de humo que el viento sopló, y te quedaste pidiendo "justicia" por tus sueños rotos, echándole la culpa al mundo, atrapado entre lo ficticio de la vida que te armaste para huir de tus errores, y la realidad que te golpea en los talones, los que todos sabíamos que ya tenías vendados, pero tú nunca revelaste los moretones que no habían sanado, así que te rehúsas a recibir ayuda, y crees que unos kilos demás de "mala suerte" no harán la diferencia, pero más te pesa el orgullo que ya no tiene lugar, sin embargo siempre le encuentras por allí un altar.
Nos vemos decididos a cambiar, y sólo cambiamos de color los zapatos por aparentar, sin embargo son las mismas suelas desgastadas las que reciben el piso contra la cara, indignadas, y nadie las ve quejarse sólo porque están pisadas por tremendo ego que se nos rebasa. En todo caso preferimos andar descalzos, pero si lo hacemos, nos juzgan por no traer zapatos, y volvemos a ponernos la careta de vendetta, a taparnos el rostro buscando venganza por no ser "comprendidos" pero las huelgas sólo generan más impotencia de la que ya obtuvimos, por guardarlo todo en un recinto de nuestro cerebro obstruido por tanta mierda que se acumula, al dejarnos llevar por la vida, que aunque pinta bonito, siempre resulta ser una espada de doble filo.
Nos vemos decididos a cambiar, y sólo cambiamos de color los zapatos por aparentar, sin embargo son las mismas suelas desgastadas las que reciben el piso contra la cara, indignadas, y nadie las ve quejarse sólo porque están pisadas por tremendo ego que se nos rebasa. En todo caso preferimos andar descalzos, pero si lo hacemos, nos juzgan por no traer zapatos, y volvemos a ponernos la careta de vendetta, a taparnos el rostro buscando venganza por no ser "comprendidos" pero las huelgas sólo generan más impotencia de la que ya obtuvimos, por guardarlo todo en un recinto de nuestro cerebro obstruido por tanta mierda que se acumula, al dejarnos llevar por la vida, que aunque pinta bonito, siempre resulta ser una espada de doble filo.
lunes, 15 de octubre de 2012
Mi Bombón (Parte 7)
Marqué el número de mi madre, y me contestó algo triste (por lo que pude notar en su tono de voz)
- ¿Gieneviéve? ¿Te encuentras bien?
- Hola hijito, sí Nicco estoy bien...
- ¿Segura?
y hubo un silencio perturbador.
- Mamá, dime qué sucede.
- Hijo, es tu padre, hoy hablé con el doctor y me dijo que sospecha que tiene cáncer, tu sabes que desde que nos separamos, él no me cuenta nada, así que como el Dr. Lindley es mi amigo, decidí ir a verlo y sacarle información, jamás imaginé que me diría ello... - (y comenzó a sollozar)
- Mamá, mamá, cálmate... apenas pueda, tomaré el primer vuelo hacia allá, y te encuentro en casa ¿esta bien?
- Pero hijo, no puedes abandonar todo, tu trabajo, tu prometida...
- Se trata de mi viejito, y de ti. Debo hacer algo, no puedo quedarme aquí.
- Esta bien amor, vienes rápido, no sé si pueda con ésta noticia yo sola.
- Te amo mamá, todo estará bien.
Apenas colgué, me quebré. No podía creer que Braulio, mi padre, fuera tan imbécil como para guardarse algo así, seguro lo tuvo que haber sabido hace mucho, ya que el siempre se hace sus chequéos, y apuesto mis pelotas a que no aceptó la quimio.
Me sentía tan impotente, tan amargo y triste.
Fui corriendo escaleras arriba y Ahlee aún no se dormía, apenas me vio llorando se alteró.
- ¡¿Niccolo qué sucede?!
- Mi padre tiene cáncer amor ¡Cáncer!- y solté una risa nerviosa
Ella notó mi lapsus de histeria y se acercó a abrazarme, parece que la había dejado muda, pues no sabía qué hacer.
- Nicco, tranquilo... debes viajar a ver a tus padres, estar con ellos y apoyarlos en todo.
- Sí amor, mañana mismo iré.
- Iremos.
- No, tú quédate aquí, anda a trabajar y terminar tu proyecto, y si puedes avanza los preparativos de la boda.
- ¿Boda? ¿Con ésta noticia?
- Mi padre te adora, el querría ésto, además quiero darle la dicha de asistir, y que estemos todos en familia.
- Pero...
- Aún no sabemos cuánto tiempo le queda, necesito hablar con el doctor.
- Esta bien gordo, pero cualquier cosa me llamas y voy volando.
- Si Bombón, lo sé. Llamaré a la aerolínea para reservar vuelo.
- ¿Gieneviéve? ¿Te encuentras bien?
- Hola hijito, sí Nicco estoy bien...
- ¿Segura?
y hubo un silencio perturbador.
- Mamá, dime qué sucede.
- Hijo, es tu padre, hoy hablé con el doctor y me dijo que sospecha que tiene cáncer, tu sabes que desde que nos separamos, él no me cuenta nada, así que como el Dr. Lindley es mi amigo, decidí ir a verlo y sacarle información, jamás imaginé que me diría ello... - (y comenzó a sollozar)
- Mamá, mamá, cálmate... apenas pueda, tomaré el primer vuelo hacia allá, y te encuentro en casa ¿esta bien?
- Pero hijo, no puedes abandonar todo, tu trabajo, tu prometida...
- Se trata de mi viejito, y de ti. Debo hacer algo, no puedo quedarme aquí.
- Esta bien amor, vienes rápido, no sé si pueda con ésta noticia yo sola.
- Te amo mamá, todo estará bien.
Apenas colgué, me quebré. No podía creer que Braulio, mi padre, fuera tan imbécil como para guardarse algo así, seguro lo tuvo que haber sabido hace mucho, ya que el siempre se hace sus chequéos, y apuesto mis pelotas a que no aceptó la quimio.
Me sentía tan impotente, tan amargo y triste.
Fui corriendo escaleras arriba y Ahlee aún no se dormía, apenas me vio llorando se alteró.
- ¡¿Niccolo qué sucede?!
- Mi padre tiene cáncer amor ¡Cáncer!- y solté una risa nerviosa
Ella notó mi lapsus de histeria y se acercó a abrazarme, parece que la había dejado muda, pues no sabía qué hacer.
- Nicco, tranquilo... debes viajar a ver a tus padres, estar con ellos y apoyarlos en todo.
- Sí amor, mañana mismo iré.
- Iremos.
- No, tú quédate aquí, anda a trabajar y terminar tu proyecto, y si puedes avanza los preparativos de la boda.
- ¿Boda? ¿Con ésta noticia?
- Mi padre te adora, el querría ésto, además quiero darle la dicha de asistir, y que estemos todos en familia.
- Pero...
- Aún no sabemos cuánto tiempo le queda, necesito hablar con el doctor.
- Esta bien gordo, pero cualquier cosa me llamas y voy volando.
- Si Bombón, lo sé. Llamaré a la aerolínea para reservar vuelo.
domingo, 14 de octubre de 2012
Mi bombón (Parte 6)
Normalmente habríamos vuelto muy rápido al departamento, ya que ambos trabajábamos muy temprano el lunes, sin embargo, los dos llamamos a nuestras chambas, y les metimos un floraso a nuestros jefes. Era sencillo engañarlos, sobretodo si ambos éramos los favoritos en nuestros respectivos rubros.
Entonces después de llamarlos, aproximadamente a las 09:00 am. nos volvimos a acostar, y estábamos viendo noticias, cuando sentí la mano de Ahlee sobando mi miembro, y al toque se puso duro, no pude evitarlo, sin darme cuenta, ya estaba excitado, y ella comenzó a lamer mi pecho, bajando hasta mi ombligo, y llegando hasta donde sabrán. Yo estaba literalmente en las nubes, de pronto subió, y se acomodó sentándose sobre mí, y comenzando a hacer un movimiento ondulante mientras que yo la penetraba, ella se torcía, y cerraba los ojos, mordiéndose el labio inferior, y tocando mi pecho; La tomé y la cambié de posición, ésta vez yo me coloqué encima, y empecé a acelerar mis movimientos, ella me decía "más rápido, más" y yo aceleraba más, lo hacía tosco y salvaje, y ella me arañaba gritando "más, más" y desesperaba, y yo me movía adentro y afuera con desenfreno, hasta que llegamos al clímax.
Nos liberamos, y nos recostamos a mirar el techo.
- Nicco ¿Te encanto no?
- Me tienes loco amor.
- Prométeme que nunca cambiará lo que tenemos, ésto es diferente, es especial, y no quiero perderlo nunca.
- Te lo prometo Bombón, jamás.
- Esta bien, confío en ti.
Y nos pasamos aproximadamente dos horas hablando, y riéndonos de lo irresponsables que éramos, no teníamos casi nada listo y la boda en sólo un poco más de tres semanas. El tiempo volaba al lado de ella...
Nos vestimos y salimos a sonsear por allí, comimos, y regresamos al anochecer.
Llegamos al departamento, y Ahlee se fue de frente a la cama, mañana debía seguir con su proyecto. Yo, me quedé un poco más tarde, tomando un vino, y avanzando una propuesta de negocio en la que quería que me jefe invirtiera, además debía llamar a mi madre, necesitaba su ayuda con los detalles de la boda, y me alegraba que se llevara tan bien con mi gorda, así que quien mejor para ayudarnos que ella.
Entonces después de llamarlos, aproximadamente a las 09:00 am. nos volvimos a acostar, y estábamos viendo noticias, cuando sentí la mano de Ahlee sobando mi miembro, y al toque se puso duro, no pude evitarlo, sin darme cuenta, ya estaba excitado, y ella comenzó a lamer mi pecho, bajando hasta mi ombligo, y llegando hasta donde sabrán. Yo estaba literalmente en las nubes, de pronto subió, y se acomodó sentándose sobre mí, y comenzando a hacer un movimiento ondulante mientras que yo la penetraba, ella se torcía, y cerraba los ojos, mordiéndose el labio inferior, y tocando mi pecho; La tomé y la cambié de posición, ésta vez yo me coloqué encima, y empecé a acelerar mis movimientos, ella me decía "más rápido, más" y yo aceleraba más, lo hacía tosco y salvaje, y ella me arañaba gritando "más, más" y desesperaba, y yo me movía adentro y afuera con desenfreno, hasta que llegamos al clímax.
Nos liberamos, y nos recostamos a mirar el techo.
- Nicco ¿Te encanto no?
- Me tienes loco amor.
- Prométeme que nunca cambiará lo que tenemos, ésto es diferente, es especial, y no quiero perderlo nunca.
- Te lo prometo Bombón, jamás.
- Esta bien, confío en ti.
Y nos pasamos aproximadamente dos horas hablando, y riéndonos de lo irresponsables que éramos, no teníamos casi nada listo y la boda en sólo un poco más de tres semanas. El tiempo volaba al lado de ella...
Nos vestimos y salimos a sonsear por allí, comimos, y regresamos al anochecer.
Llegamos al departamento, y Ahlee se fue de frente a la cama, mañana debía seguir con su proyecto. Yo, me quedé un poco más tarde, tomando un vino, y avanzando una propuesta de negocio en la que quería que me jefe invirtiera, además debía llamar a mi madre, necesitaba su ayuda con los detalles de la boda, y me alegraba que se llevara tan bien con mi gorda, así que quien mejor para ayudarnos que ella.
sábado, 13 de octubre de 2012
Mi Bombón (Parte 5)
Conduje como una hora (como teníamos toda la tarde y noche, la quise llevar a un lugar en el que se desprendiera de la realidad, así que fui con rumbo al sur) hasta que llegamos a la playa, estacionamos, y paseamos un rato por los negocios y restaurantes mientras tomábamos unas cervezas en lata, entonces le dije que me siga, y la llevé hacia donde aparentemente no había nada, todo era oscuro (pues ya había anochecido) e inclusive Ahlee se asustó diciendo: "Gordo, ésto es peligroso ¿cómo me vas a traer aquí?" y yo sólo la miré y sonreí. en un punto del camino, la convencí de que se dejara vendar los ojos, y la llevé guiándola con cuidado por la arena, hasta que unos minutos después, justo cuando ya escuchaba que se quejaba con sus: "¿ya? ¿ya?", le destapé los ojos, se quedó sorprendida.
Yo había levantado una tienda, y había acomodado todo para una velada perfecta, contraté un servicio de comida y puse antorchas, para que el fuego alumbrara la velada.
Ahlee botó unas lagrimas y las secó de inmediato, tomó su BlackBerry y de pronto el mío sonó, lo tomé y vi que me había hablado por BBM.
- Niccolo ._.
- JAJAJA, amor ¿por qué me hablas por acá si me tienes a menos de diez centímetros de tí?
- Lo sé ._. eres un infeliz, me haz hecho sentir como nunca me he sentido.
- Esa era la idea ;)
- Me encantas ¿lo sabes no? ♥
- Muero por poderte llamar "mi esposa"
Y entonces me miró, y me besó con toda su fuerza, con toda su "diminuta" pasión, y yo la tomé de la cintura y la ayudé a subir cómoda hasta mis labios, alzándola un poco en el aire.
Nos fuimos a cenar, y la comida estaba asombrosa, específicamente ordené mínimo unos tres platos de fondo, porque Ahlee y yo comíamos como cerdos.
Era increíble verla, era la perfección, y yo me sentía tan afortunado...
- ¿Qué tanto me miras tan callado, gordo? - me preguntó mi bombón, sonriendo.
- Admiro tu belleza, preciosa.
- Ay, ya sé que me amas.
- Jajaja ¡Qué botada amor! ¿Tanta fe te tienes?
- No, en realidad, a quien le tengo fe más que a mi misma, es a ti. - Me dijo, dulce y seria.
- Sabes que siempre serás la única.
- Sabes que siempre serás el único.
La noche se pasó rápido, y mejor ni les cuento toda la acción que se llevó a cabo esa madrugada en el hotel en donde nos hospedamos, sólo diré que expresamos nuestro amor en posiciones que ni yo conocía ja ja ja.
lunes, 8 de octubre de 2012
Mi Bombón (Parte 4)
Llegué a su trabajo rápido, y ella salía hermosa, se había cambiado de ropa, y ahora llevaba un vestido rojo, con una casaca jean encima y unos tacos negros, se veía espectacular.
- Amor, vamos a la 4x4, la dejé en el estacionamiento.
- Ya amor, vamos.
Subimos el ascensor hasta el estacionamiento, y ella me miró "juguetona", conocía esa mirada, pero me pareció muy extraño verla justo en aquel preciso momento, en el que yo milagrosamente, no pensaba en jugar.
Llegamos hasta la 4x4 y me dijo que quería hablar conmigo, de algo "importante" y que nos sentáramos en los asientos traseros. En éste momento, deberían saber que nosotros teníamos permiso para llevar lunas polarizadas, y el estacionamiento de su chamba (ya que era domingo) estaba vacío.
Apenas ingresamos, cerró todo, me miró fijamente y se quitó la casaca, se fue bajando el vestido, mostrándome su sostén rojo.
- ¿Mi amor? ¿Qué sucede? - Le pregunté tratando de contener las ganas de abalanzarme sobre ella y desvestirla por completo.
- Amor, te quiero dentro ¡Ahora!
Me dió la luz verde, pero yo no traía condón
Qué irónica y oportuna vida...
- No me importa, hazlo. - Me miró excitada, tocándose abajo.
- Como ordenes bombón - Y me derretí al verla en ese estado.
Comencé a besarla con desenfreno en la boca, mordía sus labios intentando apaciguar mi furia, entonces la acosté, y le terminé por quitar el vestido, y liberarle los senos del apretado sostén, entre besos, lamidas y caricias le decía lo perfecta que era, y ella sólo rogaba que me introdujera, me arañaba la piel, incrustaba sus uñas en mi cobriza tez, y enredaba sus dedos entre mis rulos, acariciando mi cabeza, acelerando mi pulso... Me daban ganas de aferrarla a mi con toda mi fuerza, y sin embargo la quería poner más impaciente, le mordía más los labios de la boca, los succionaba, introducía mi lengua desesperadamente y la fusionaba con la suya, hacía que nuestros dientes choquen, y que saboree mi saliva haciéndose miel en ella, mientras que la sobaba allí abajo, y ella se apuraba en quitarse el calzón.
Quería someterla a mis fantasías, volverla presa de mi juego,alimentar su vanidad con mis anhelos, y le susurraba lo hermosa que era, y la rozaba conmigo, y ella sólo comenzaba a perder el aliento más y más.
Y justo antes de por fin complacerla, le dije al oído: "Quiero introducirme cada segundo en tu mente, que me hagas presa de tu locura, que me ates a tu cadera para no alejarme más" y me introduje en ella, y contuvo el gemido tapándose la boca.
Una vez que terminamos, me miró con ojos trasparentes, y me dijo "Te amo", y fue el más profundo que escuché viniendo de ella. Sabíamos que ya no podíamos vivir el uno sin el otro.
Nos vestimos rápidamente, y le dije que yo conducía, ya que le quería dar la sorpresa con el lugar a donde la llevaría.
- Amor, vamos a la 4x4, la dejé en el estacionamiento.
- Ya amor, vamos.
Subimos el ascensor hasta el estacionamiento, y ella me miró "juguetona", conocía esa mirada, pero me pareció muy extraño verla justo en aquel preciso momento, en el que yo milagrosamente, no pensaba en jugar.
Llegamos hasta la 4x4 y me dijo que quería hablar conmigo, de algo "importante" y que nos sentáramos en los asientos traseros. En éste momento, deberían saber que nosotros teníamos permiso para llevar lunas polarizadas, y el estacionamiento de su chamba (ya que era domingo) estaba vacío.
Apenas ingresamos, cerró todo, me miró fijamente y se quitó la casaca, se fue bajando el vestido, mostrándome su sostén rojo.
- ¿Mi amor? ¿Qué sucede? - Le pregunté tratando de contener las ganas de abalanzarme sobre ella y desvestirla por completo.
- Amor, te quiero dentro ¡Ahora!
Me dió la luz verde, pero yo no traía condón
Qué irónica y oportuna vida...
- No me importa, hazlo. - Me miró excitada, tocándose abajo.
- Como ordenes bombón - Y me derretí al verla en ese estado.
Comencé a besarla con desenfreno en la boca, mordía sus labios intentando apaciguar mi furia, entonces la acosté, y le terminé por quitar el vestido, y liberarle los senos del apretado sostén, entre besos, lamidas y caricias le decía lo perfecta que era, y ella sólo rogaba que me introdujera, me arañaba la piel, incrustaba sus uñas en mi cobriza tez, y enredaba sus dedos entre mis rulos, acariciando mi cabeza, acelerando mi pulso... Me daban ganas de aferrarla a mi con toda mi fuerza, y sin embargo la quería poner más impaciente, le mordía más los labios de la boca, los succionaba, introducía mi lengua desesperadamente y la fusionaba con la suya, hacía que nuestros dientes choquen, y que saboree mi saliva haciéndose miel en ella, mientras que la sobaba allí abajo, y ella se apuraba en quitarse el calzón.
Quería someterla a mis fantasías, volverla presa de mi juego,alimentar su vanidad con mis anhelos, y le susurraba lo hermosa que era, y la rozaba conmigo, y ella sólo comenzaba a perder el aliento más y más.
Y justo antes de por fin complacerla, le dije al oído: "Quiero introducirme cada segundo en tu mente, que me hagas presa de tu locura, que me ates a tu cadera para no alejarme más" y me introduje en ella, y contuvo el gemido tapándose la boca.
Una vez que terminamos, me miró con ojos trasparentes, y me dijo "Te amo", y fue el más profundo que escuché viniendo de ella. Sabíamos que ya no podíamos vivir el uno sin el otro.
Nos vestimos rápidamente, y le dije que yo conducía, ya que le quería dar la sorpresa con el lugar a donde la llevaría.
Mi Bombón (Parte 3)
Se me hizo tarde, me debía duchar rápido.
en pleno baño, mientras el agua me terminaba de empapar, recordé como si fuera ayer, el día en el que Ahlee y yo oficializamos el compromiso.
- Amor ¿crees que tu y yo estaremos juntos por siempre?
- Niccolo, el "por siempre" es un mito
- ¿Hasta morir?
- Quizás...
- Yo quiero pasar contigo el resto de mis días, y cada segundo respirar de ti, conocer cada lunar, y escribir un verso a diario sobre tu piel. Quiero amarte más, hasta ya no saber si tanto amor puede caber en mi.
Entonces me arrodillé, y tendí mi mano para alcanzar la suya y ponerle un anillo, por el cual ahorré mucho (jamás me arrepentiré de ese putísimo extremadamente caro diamante)
Ahlee, me miró fijamente...
- Te amarrarás a una loca ¿lo sabes no?
- Entonces debes meterme a tu manicomio de una vez
- Acepto llenarte de besos, acepto encerrarme contigo en mis estúpidos sentimientos, acepto que me ames, para poder amarte, y acepto amarte para que me ames más y más y más...
- Te amo más de lo que piensas mi bombón
- Pero yo te gano por mucho - Y me sonrió dulce, con ojos drogados de un éxtasis sentimental que yo también compartía en esos momentos.
Y nos besamos tan rico, y esa noche no fue sexo, fue amor puro, expresado en cada caricia y cada beso.
Volví de mi recuerdo, fue tan bonito sentir que cada hora que pasaba, era una hora más cercana a tenerla mía, en todo sentido, poder decir que era mi esposa.
Nunca me habían entusiasmado las bodas ni las formalidades antes, pero simplemente cuando el amor te golpea tan fuerte, lo único que quieres es hallar todas las maneras para afirmarlo, y lo mejor del caso era que ella y yo pensábamos igual, estábamos en contra de las falsedades de la iglesia, y por eso nuestra boda sería en la playa (civil), sería perfecto, todo perfecto.
Me cambié rápidamente y fui en taxi hasta su trabajo.
en pleno baño, mientras el agua me terminaba de empapar, recordé como si fuera ayer, el día en el que Ahlee y yo oficializamos el compromiso.
- Amor ¿crees que tu y yo estaremos juntos por siempre?
- Niccolo, el "por siempre" es un mito
- ¿Hasta morir?
- Quizás...
- Yo quiero pasar contigo el resto de mis días, y cada segundo respirar de ti, conocer cada lunar, y escribir un verso a diario sobre tu piel. Quiero amarte más, hasta ya no saber si tanto amor puede caber en mi.
Entonces me arrodillé, y tendí mi mano para alcanzar la suya y ponerle un anillo, por el cual ahorré mucho (jamás me arrepentiré de ese putísimo extremadamente caro diamante)
Ahlee, me miró fijamente...
- Te amarrarás a una loca ¿lo sabes no?
- Entonces debes meterme a tu manicomio de una vez
- Acepto llenarte de besos, acepto encerrarme contigo en mis estúpidos sentimientos, acepto que me ames, para poder amarte, y acepto amarte para que me ames más y más y más...
- Te amo más de lo que piensas mi bombón
- Pero yo te gano por mucho - Y me sonrió dulce, con ojos drogados de un éxtasis sentimental que yo también compartía en esos momentos.
Y nos besamos tan rico, y esa noche no fue sexo, fue amor puro, expresado en cada caricia y cada beso.
Volví de mi recuerdo, fue tan bonito sentir que cada hora que pasaba, era una hora más cercana a tenerla mía, en todo sentido, poder decir que era mi esposa.
Nunca me habían entusiasmado las bodas ni las formalidades antes, pero simplemente cuando el amor te golpea tan fuerte, lo único que quieres es hallar todas las maneras para afirmarlo, y lo mejor del caso era que ella y yo pensábamos igual, estábamos en contra de las falsedades de la iglesia, y por eso nuestra boda sería en la playa (civil), sería perfecto, todo perfecto.
Me cambié rápidamente y fui en taxi hasta su trabajo.
domingo, 7 de octubre de 2012
Mi Bombón (Parte 2)
Nos fuimos de la reunión de Mathew, en realidad ni siquiera habíamos planeado ir, pero la insistencia de Pam (la mejor amiga de Ahlee), nos había hecho levantarnos y cambiarnos.
Yo hubiera preferido seguir acostado en el departamento, al lado de mi gorda, viendo la maratón de resident evil.
Pero Ahlee no le podía fallar a Pam, jamás le fallaba, pues eran "hermanas", ambas de la misma edad, con los mismos pasatiempos, he incluso si no me equivoco, hasta compartieron enamorado un tiempo.
En fin, felizmente ya nos íbamos. Uno de los motivos más grandes por los que quería volver a casa era que "ya me tocaba". Mi bombón se la había pasado trabajando mucho las últimas dos semanas, al igual que yo, y sólo volvíamos a dormir, extremadamente cansados, pero hoy era el día, un sábado retornando a casa a la 1:00am era ideal.
Ya me imaginaba sus besos por todo mi cuerpo, y su lengua jugando sobre mi piel.
- ¿Gordo? - Me hizo reaccionar de mi trance sexual.
- Dime bomboncito
- Las llaves, amor.
- Oh aquí tienes - Y al meter la mano a mi bolsillo para sacar el llavero, halé el juego de llaves y salió volando un condón.
Ahlee se quedó mirando el paquetito negro en el piso, y después me miró a mi.
- Eres un pillín amor. - Dijo, tocándome el pecho.
Le sonreí dulcemente, ella abrió la puerta del departamento, y me jaló de la camisa. En su mirada veía un alma salvaje, desesperada y sedienta de lo mismo que yo. Juro que con ese vestido que se le pegaba tanto a sus gloriosas piernas, y con tal trasero que tenía (sus horas en el gimnasio la mantenían muy deseable), hacía que yo me volviera loco, además ese escote, y su sonrisa tan dominante y tierna al mismo tiempo, terminaban por aniquilarme. Ella era mi infierno en pleno cielo.
Pasó lo que tenía que pasar, y no pienso entrar en detalles. Sólo diré que fue: riquísimo.
Mi Bombón me dejó el desayuno preparado, y se fue a su oficina, aunque era domingo, sus últimos proyectos de publicidad con una marca de ropa deportiva, la tenían tratando de sacar tiempo de donde podía (en éste caso incluso de nuestros intocables fines de semana), y yo tenía que esperarla viendo fútbol, "rascándome las bolas" y "chorreado en el sofá". Dijimos que almorzaríamos juntos, así que la planeaba llevar a un lugar único, aún no creía que iba a ser mi esposa en tan poco tiempo, y quería que lo que quedaba de nuestra etapa de "novios" fuera especial...
Para enamorarla aún más antes del gran día.
Yo hubiera preferido seguir acostado en el departamento, al lado de mi gorda, viendo la maratón de resident evil.
Pero Ahlee no le podía fallar a Pam, jamás le fallaba, pues eran "hermanas", ambas de la misma edad, con los mismos pasatiempos, he incluso si no me equivoco, hasta compartieron enamorado un tiempo.
En fin, felizmente ya nos íbamos. Uno de los motivos más grandes por los que quería volver a casa era que "ya me tocaba". Mi bombón se la había pasado trabajando mucho las últimas dos semanas, al igual que yo, y sólo volvíamos a dormir, extremadamente cansados, pero hoy era el día, un sábado retornando a casa a la 1:00am era ideal.
Ya me imaginaba sus besos por todo mi cuerpo, y su lengua jugando sobre mi piel.
- ¿Gordo? - Me hizo reaccionar de mi trance sexual.
- Dime bomboncito
- Las llaves, amor.
- Oh aquí tienes - Y al meter la mano a mi bolsillo para sacar el llavero, halé el juego de llaves y salió volando un condón.
Ahlee se quedó mirando el paquetito negro en el piso, y después me miró a mi.
- Eres un pillín amor. - Dijo, tocándome el pecho.
Le sonreí dulcemente, ella abrió la puerta del departamento, y me jaló de la camisa. En su mirada veía un alma salvaje, desesperada y sedienta de lo mismo que yo. Juro que con ese vestido que se le pegaba tanto a sus gloriosas piernas, y con tal trasero que tenía (sus horas en el gimnasio la mantenían muy deseable), hacía que yo me volviera loco, además ese escote, y su sonrisa tan dominante y tierna al mismo tiempo, terminaban por aniquilarme. Ella era mi infierno en pleno cielo.
Pasó lo que tenía que pasar, y no pienso entrar en detalles. Sólo diré que fue: riquísimo.
Mi Bombón me dejó el desayuno preparado, y se fue a su oficina, aunque era domingo, sus últimos proyectos de publicidad con una marca de ropa deportiva, la tenían tratando de sacar tiempo de donde podía (en éste caso incluso de nuestros intocables fines de semana), y yo tenía que esperarla viendo fútbol, "rascándome las bolas" y "chorreado en el sofá". Dijimos que almorzaríamos juntos, así que la planeaba llevar a un lugar único, aún no creía que iba a ser mi esposa en tan poco tiempo, y quería que lo que quedaba de nuestra etapa de "novios" fuera especial...
Para enamorarla aún más antes del gran día.
sábado, 6 de octubre de 2012
Mi Bombón (Parte I)
Sencillamente ella volteó, y me miró fijamente sin decir nada más. Sonreía tan sexy, tan aparentemente inocente (pero yo sabía que esa mini la delataba), estaba algo ansiosa, pues me comía con los ojos, se mordía el labio inferior, y cada que podía me daba la espalda, y sacaba culo.
yummy...
¿Acaso esa escena era muy sexual?
Me compuse, y le desvié los ojos, volví a ver a mi novia, Ahlee, tan gloriosa en su pequeño tamaño (de proporciones perfectamente divinas, de cara angelical, y sonrisa cautivante). Yo estaba completamente enamorado de ella, no la cambiaría por nadie, y pensándolo aún mejor, su físico sólo era un plus, ya que lo que te engatusaba era su personalidad (era como si me absorbiera sin hacerlo evidente, como si su modo despreocupado de amarrarme a ella y tenerme completamente bajo su puño autoritario, fuera tan sutil, que casi ni yo podía notarlo, simplemente jugaba con mi cabeza, y eso me encantaba. Ella era perfecta)
Y de la nada se acercó la chica de la mini, se presentó con descaro: "Hola, soy Mariana, tienes un novio muy lindo, Ahlee"
No sabía que Ahlee la conocía, eso me puso nervioso, pues le miré el culo evidentemente durante casi cinco minutos.
Ni se le ocurra coquetearme delante de mi bombón...
"Lo sé Mariana, mi novio es perfecto ¿no es así? nos vamos a casar en un mes ¿puedes creerlo? No te preocupes, te invitaré a mi boda, pero por favor, no vayas con esa falda, es decir, querida... deja un poco a la imaginación ¿nunca tan corriente no es así? de todas formas, estás preciosa, pude ver tu calzon de gatito cuando te agachaste ¡qué hermoso! mi hermanita menor tiene el mismo en color fucsia." - Respondió Ahlee
Ja ja ja, la dejó muda ¡Esa es mi bombón!
Mariana no supo qué decir, sólo sonrió algo incómoda y se alejó, tirando un poco de su falda hacia abajo.
- Amor ¿Qué fue eso? - Le pregunté
- Sólo la ponía en su lugar ¿Crees que no la vi mostrándote todo su culo?
- Eh...
- No te preocupes amor, ya no lo hará - y me mando tres besitos volados cortitos, con una sonrisa de seguridad y auto-confianza tan grandes que llegaban a ser incluso soberbias, pero eso me encantaba. Me tenía a sus pies.
yummy...
¿Acaso esa escena era muy sexual?
Me compuse, y le desvié los ojos, volví a ver a mi novia, Ahlee, tan gloriosa en su pequeño tamaño (de proporciones perfectamente divinas, de cara angelical, y sonrisa cautivante). Yo estaba completamente enamorado de ella, no la cambiaría por nadie, y pensándolo aún mejor, su físico sólo era un plus, ya que lo que te engatusaba era su personalidad (era como si me absorbiera sin hacerlo evidente, como si su modo despreocupado de amarrarme a ella y tenerme completamente bajo su puño autoritario, fuera tan sutil, que casi ni yo podía notarlo, simplemente jugaba con mi cabeza, y eso me encantaba. Ella era perfecta)
Y de la nada se acercó la chica de la mini, se presentó con descaro: "Hola, soy Mariana, tienes un novio muy lindo, Ahlee"
No sabía que Ahlee la conocía, eso me puso nervioso, pues le miré el culo evidentemente durante casi cinco minutos.
Ni se le ocurra coquetearme delante de mi bombón...
"Lo sé Mariana, mi novio es perfecto ¿no es así? nos vamos a casar en un mes ¿puedes creerlo? No te preocupes, te invitaré a mi boda, pero por favor, no vayas con esa falda, es decir, querida... deja un poco a la imaginación ¿nunca tan corriente no es así? de todas formas, estás preciosa, pude ver tu calzon de gatito cuando te agachaste ¡qué hermoso! mi hermanita menor tiene el mismo en color fucsia." - Respondió Ahlee
Ja ja ja, la dejó muda ¡Esa es mi bombón!
Mariana no supo qué decir, sólo sonrió algo incómoda y se alejó, tirando un poco de su falda hacia abajo.
- Amor ¿Qué fue eso? - Le pregunté
- Sólo la ponía en su lugar ¿Crees que no la vi mostrándote todo su culo?
- Eh...
- No te preocupes amor, ya no lo hará - y me mando tres besitos volados cortitos, con una sonrisa de seguridad y auto-confianza tan grandes que llegaban a ser incluso soberbias, pero eso me encantaba. Me tenía a sus pies.
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