lunes, 8 de octubre de 2012

Mi Bombón (Parte 4)

Llegué a su trabajo rápido, y ella salía hermosa, se había cambiado de ropa, y ahora llevaba un vestido rojo, con una casaca jean encima y unos tacos negros, se veía espectacular.

- Amor, vamos a la 4x4, la dejé en el estacionamiento.
- Ya amor, vamos.

Subimos el ascensor hasta el estacionamiento, y ella me miró "juguetona", conocía esa mirada, pero me pareció muy extraño verla justo en aquel preciso momento, en el que yo milagrosamente, no pensaba en jugar. 
Llegamos hasta la 4x4 y me dijo que quería hablar conmigo, de algo "importante" y que nos sentáramos en los asientos traseros. En éste momento, deberían saber que nosotros teníamos permiso para llevar lunas polarizadas, y el estacionamiento de su chamba (ya que era domingo) estaba vacío.
Apenas ingresamos, cerró todo, me miró fijamente y se quitó la casaca, se fue bajando el vestido, mostrándome su sostén rojo.

- ¿Mi amor? ¿Qué sucede? - Le pregunté tratando de contener las ganas de abalanzarme sobre ella y desvestirla por completo.
- Amor, te quiero dentro ¡Ahora!
Me dió la luz verde, pero yo no traía condón

Qué irónica y oportuna vida...

- No me importa, hazlo. - Me miró excitada, tocándose abajo.
- Como ordenes bombón - Y me derretí al verla en ese estado.


Comencé a besarla con desenfreno en la boca, mordía sus labios intentando apaciguar mi furia, entonces la acosté, y le terminé por quitar el vestido, y liberarle los senos del apretado sostén, entre besos, lamidas y caricias le decía lo perfecta que era, y ella sólo rogaba que me introdujera, me arañaba la piel, incrustaba sus uñas en mi cobriza tez, y enredaba sus dedos entre mis rulos, acariciando mi cabeza, acelerando mi pulso... Me daban ganas de aferrarla a mi con toda mi fuerza, y sin embargo la quería poner más impaciente, le mordía más los labios de la boca, los succionaba, introducía mi lengua desesperadamente y la fusionaba con la suya, hacía que nuestros dientes choquen, y que saboree mi saliva haciéndose miel en ella, mientras que la sobaba allí abajo, y ella se apuraba en quitarse el calzón.
Quería someterla a mis fantasías, volverla presa de mi juego,alimentar su vanidad con mis anhelos, y le susurraba lo hermosa que era, y la rozaba conmigo, y ella sólo comenzaba a perder el aliento más y más.
Y justo antes de por fin complacerla, le dije al oído: "Quiero introducirme cada segundo en tu mente, que me hagas presa de tu locura, que me ates a tu cadera para no alejarme más" y me introduje en ella, y contuvo el gemido tapándose la boca.
Una vez que terminamos, me miró con ojos trasparentes, y me dijo "Te amo", y fue el más profundo que escuché viniendo de ella. Sabíamos que ya no podíamos vivir el uno sin el otro.

Nos vestimos rápidamente, y le dije que yo conducía, ya que le quería dar la sorpresa con el lugar a donde la llevaría.



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