sábado, 13 de octubre de 2012
Mi Bombón (Parte 5)
Conduje como una hora (como teníamos toda la tarde y noche, la quise llevar a un lugar en el que se desprendiera de la realidad, así que fui con rumbo al sur) hasta que llegamos a la playa, estacionamos, y paseamos un rato por los negocios y restaurantes mientras tomábamos unas cervezas en lata, entonces le dije que me siga, y la llevé hacia donde aparentemente no había nada, todo era oscuro (pues ya había anochecido) e inclusive Ahlee se asustó diciendo: "Gordo, ésto es peligroso ¿cómo me vas a traer aquí?" y yo sólo la miré y sonreí. en un punto del camino, la convencí de que se dejara vendar los ojos, y la llevé guiándola con cuidado por la arena, hasta que unos minutos después, justo cuando ya escuchaba que se quejaba con sus: "¿ya? ¿ya?", le destapé los ojos, se quedó sorprendida.
Yo había levantado una tienda, y había acomodado todo para una velada perfecta, contraté un servicio de comida y puse antorchas, para que el fuego alumbrara la velada.
Ahlee botó unas lagrimas y las secó de inmediato, tomó su BlackBerry y de pronto el mío sonó, lo tomé y vi que me había hablado por BBM.
- Niccolo ._.
- JAJAJA, amor ¿por qué me hablas por acá si me tienes a menos de diez centímetros de tí?
- Lo sé ._. eres un infeliz, me haz hecho sentir como nunca me he sentido.
- Esa era la idea ;)
- Me encantas ¿lo sabes no? ♥
- Muero por poderte llamar "mi esposa"
Y entonces me miró, y me besó con toda su fuerza, con toda su "diminuta" pasión, y yo la tomé de la cintura y la ayudé a subir cómoda hasta mis labios, alzándola un poco en el aire.
Nos fuimos a cenar, y la comida estaba asombrosa, específicamente ordené mínimo unos tres platos de fondo, porque Ahlee y yo comíamos como cerdos.
Era increíble verla, era la perfección, y yo me sentía tan afortunado...
- ¿Qué tanto me miras tan callado, gordo? - me preguntó mi bombón, sonriendo.
- Admiro tu belleza, preciosa.
- Ay, ya sé que me amas.
- Jajaja ¡Qué botada amor! ¿Tanta fe te tienes?
- No, en realidad, a quien le tengo fe más que a mi misma, es a ti. - Me dijo, dulce y seria.
- Sabes que siempre serás la única.
- Sabes que siempre serás el único.
La noche se pasó rápido, y mejor ni les cuento toda la acción que se llevó a cabo esa madrugada en el hotel en donde nos hospedamos, sólo diré que expresamos nuestro amor en posiciones que ni yo conocía ja ja ja.
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