viernes, 29 de junio de 2012

El egocéntrico.

Era un hombre excitante, sublime, diferente.
un hombre que me engañaba con palabras, que me hacía sudar con caricias inventadas por su ego, por el único motivo que lo impulsaba: estrangular mi corazón.
Me decía que si fuera vanidad, me amaría más que a su reflejo (y sonreía), que transformaría el agua del mundo en miel, si yo quisiera que los tragos amargos de la vida fueran dulces (y besaba mi mano), que si pudiera olvidar todo lo aprendido en sus días, lo haría, y así tener más espacio en su cabeza para pensarme (y me miraba fijamente), que si los errores sumaran belleza, yo sería terriblemente fea (y reía), que si lo absurdo valiera dinero, el estuviera millonariamente enamorado (y me acariciaba), que el sol sólo sale porque yo abro los ojos todas las mañanas para mirarlo (y rozaba mis parpados con sus yemas). Así me enamoraba, así él se enamoraba. Hacía crecer su vanidad con palabras, me hacía caer en su juego con poesía barata ¿Y qué más da? Su sonrisa era lo que al final me hipnotizaba. Carajo, estoy enamorada.

domingo, 24 de junio de 2012

Ella.

Todo lo que haré ¡y qué no haré! por intentar gustarle.
Yo, a la vida (que usa el artículo LA porque pertenece al género femenino, es: caprichosa, sensible, jodida, complicada, imponente, y dramática) Toda una mujer, destructivamente perfecta; y yo, yo... lesbiana, porque me encanta ella (la vida), y quiero encantarle.
Y ya he superado la etapa de los hombres (sí, ya le he echado tierrita) a la virilidad (extrema simplicidad, orgullo y pendejadas) ya no más; después de mi último amorío con el destino (insensible, cambiante, indeciso) sí ÉL, me hizo querer olvidar a todo (y cualquier) representante de su género (idiota=hombre) y buscar más allá, sé que tal vez me voy al peor lado, pues las mujeres son un nudo en la garganta, por no decir un enredo, una patada, una puñalada, un dolor de cabeza, un suicidio, etc.
Pero poniéndose a pensar, el hombre perfecto, sólo puede ser una mujer (porque la más grande abominación en cualquier lenguaje, es colocar la palabras hombre y perfecto, seguidas) es obvio que el hombre perfecto es un mito, más falso que papa noel, el yeti y el cuco juntos. Por ello, me empecino (de hoy en adelante) a gustarle a La vida, ella, preciosa. Me tiene LOCA, y eso que dicen que con los años se pone mejor (no sé si sea cierto, tampoco quiero esperar hasta arrugarme para averiguarlo) sólo quiero gustarle hoy, y todos los hoy que le siguen... pero ¿cómo hacerlo? si ella no se fija en nadie, y se fija en todos.
Es la amiga comunitaria, la solidaria, la regalona (te da y te quita) la que se burla con chistes de ironía y sarcásmo (al menos no con chistes estúpidos como los de ellos) tan pícara, tan sublime, tan risueña... ¡Qué lío! no tengo ni la más mínima idea.
¿Se puede conquistar a la vida? toda una señora, toda ella, y yo, una más de sus fans, y me duele reconocer que me tiene a sus pies, quiero respirar, y vivir de su ser. Lo único que me queda es vivir para conquistarla, rogando porque no se me adelante la otra lesbiana, mi rival (La muerte) que se muere por ella también, es tan celosa que mata a todo aquel que quiera conquistarla, y ella, La vida (toda una pacifista) no hace nada, y creo que más que otra cosa, es porque La muerte también le encanta.
Mejor me rindo...
creo que los hombres son lo mío, lo buscaré a él, a mi destino.