Hay un fino hilo entre los dos
un lazo invisible de atracción
algo que nos ata los sentidos a la adicción
del deseo carnal de la tentación.
Hay un vicio a la dulzura,
algo que nos lleva al romanticismo sin cordura
que nos tiene colgando de pensamientos sin censura
y nos lleva a todo aquello que a ambos involucra.
Hay un eco de nuestros susurros actuando como subconciente
y nos habla, y nos canta y nos mece,
nos lleva a un sueño que de realidad carece,
y sólo los instintos nos inducen a actuar sin pensar en lo que viene...
Hay una tensión en el silencio,
que hace que vibremos en el mismo movimiento,
temblamos presas de lo que queremos,
y los miedos en este punto se han convertido en deseos.
Hay algo que intentas decirme sin hablar,
y mordiendote el labio sutilmente me intentas insinuar,
lo que nos une ya no se puede borrar,
pues eres quien adivina cuanto anhelo que la noche pueda llegar
para sobre tu pecho respirar.