Me arrepentiré de cada sonrisa que te respondí con un beso,
Y de cada caricia que seguí desde tu frente hasta tu cintura.
Me sentiré culpable por todo lo que te pensé en silencio,
Y por esas veces en las que te dejaba crear magia en mis sueños.
No hace falta que mi corazón nos engañe, a ti y a mi, una vez más.
Ya le creí un par de veces, ya caí en su juego de latidos hirientes.
Cariño, ¿acaso quieres surfrir otra vez?
Tú no me mereces, no mereces la basura que soy.
Yo no te merezco, no merezco toda la luz que irradia tu amor.
Por favor, no me digas que me amas, tú no me necesitas.
Olvidate de quién soy, yo nunca supe quien eras tú.
No me interesaba tu nombre, y a tí no te interesaba mi mentira,
Solo me gustaba lo que me hacías sentir, solo creía que ello era amor.
Eso, tú y yo lo teníamos en común, no sabíamos lo que es amor.
Será mejor que la noche nos esconda entre oscuridad,
Ahí, donde podemos ver mejor,
Sin errores, sin verdades, sin miedos ni realidades.
Ahí, en plena madrugada cuando solo importa lo que hay:
Un tú, un yo, un vino y la luna que nos ampara.
Allí, donde nuestros corazones nos engañan.