lunes, 26 de noviembre de 2012

El sol es tu reflejo


El sol es tu reflejo, tu luz siempre me deja ciego, me limito a oír cada gota de tu silencio, que cae al océano, y se transforma en delfines, cuales voces son tu eco, aquellas melodías que envuelven a las gaviotas, haciéndolas volar en v de vida, y yo que soy un poco suicida, me dejo envolver por aquella fantasía.
Me gusta llenar los espacios en blanco, aquellos que cuelgan entre tus horarios, ahí, justo entre los segundos que juntos no cronometramos, me encargo de ponerles un poco de miel, no me importa que el tiempo se me pegue después a los zapatos, lo esencial es que endulce mis ratos amargos.
No tengo fértiles esperanzas para cultivar promesas, pero siembro bellas palabras en tu tierra por si acaso, lleno todo el huerto con "te amo's" a ver si el fruto pronto de convierte en mi sustento diario.
Anhelo mucho de ti, deseo ser el horizonte que corta tu reflejo, hasta que te ocultas debajo de mis pensamientos, dentro de mi océano, y dejas que la noche nos recubra de deseos sin complejos. Cada estrella nos observa callada, y oculta nuestros secretos entre miradas, y los destellos son sólo esperanzas, pues cada una desea que nuestras vidas se mantengan congeladas, en aquel "por siempre" inexistente, en aquel límite entre lo absurdo y lo consciente.
Si quisieras mucho de mi, podría ser luna, y eclipsar a tu gusto, crearía por ti otro color de cielo, si quieres quito las sombras del suelo, o las tiño del color plateado para que brillen alumbrando lo oscuro del miedo.
Aunque tu humilde apariencia confunda a los que te miran con sutileza, investigando el reflejo que yo sólo conozco, sé que tesoros como tú, hay pocos, y nadie que mueva las olas con tanta elegancia, ni que haga que la brisa se convierta en huracán si se le da la gana, ninguno que cree burbujas de los problemas, y luego las reviente con púas de soluciones tersas.
Solo tú escribías sin mover las manos, y leías sin abrir los ojos.
Solo tú volabas sin tener alas, y besabas sin rozarme con tus labios.
Solo tú me tumbabas sin tocarme, y me hacías quererte sin quererlo.
Solamente tú conocías mi historia, solamente yo desconocía al mundo cuando me sumergía en la tuya.
Solo tú, y solo yo, sabíamos ser "nosotros" en toda la expresión de la palabra.

Tú me hiciste océano,
y ahora vivo sosteniendo tu reflejo.

Creí en ti.

Me pregunté repetidas veces por ti,
no sabía si creer en lo que el corazón me contestaba,
tu silencio era melodía en el medio de mis dudas,
y las palabras que de vez en cuando soltabas,
eran un terremoto en mis emociones.

Lo extraño era cómo reventaban tus mentiras en mi mente,
explotaban en gotas de aparente verdad,
y se chorreaban en mi confianza,
ahogándome en un mar de superficial seguridad,
y si tú eras el mar, no me importaba respirar.

Tocaba el fondo, y ya no quería subir,
eras el ancla de mis deseos reprimidos,
y el tapón que mantenía mi racionalidad embotellada.
no se escapaba ni una gota de mi libre albedrío,
no me importaba vivir debajo de tu sombra y siguiendo tu camino.

Creía que te creía,
creía que me querías.
Creía que íbamos creer...
pero yo era la única que terminó por creer
en lo que nunca logrará ser.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Una palabra bonita: Hola.

Primero, hola; y luego por siempre.

No hay que confundir, pues hablo del hola que inicia algo, aquel que realmente llega para jalar al sol y hacer que amanezca cuánto antes, simplemente porque se le antoja que haya luz en tu vida.
Conchudamente, aquel hola que descifra tu punto débil, es decir: literalmente te derrumba con la sonrisa que arquea su boca, y se encarga de hacerse un vicio para tu capricho, y una ruptura para tus normas.
Hola, y se hace un eco en tu cabeza. Recuerdas incluso cuántas veces parpadeó entre sílabas, y sientes que estiró el tiempo, convirtiendo 1 segundo en 1000 horas en las que te colgaste de las telarañas de la dulzura sólo para que el insecto romanticismo viniera a devorarte y sacar la sangre sublime que quemaba dentro de tus venas. 

y el por siempre, que está explícito, se encarga de atar tu mente a sus sentidos, te envuelve en seguridad y deseos reprimidos, te encadena a problemas sin sentido, conviritendose en tu tormento y solución, en tu libertad y vicio.

Hola, te quiero querer por siempre. 

Mi solución

Me recosté, con los ojos bien abiertos. Mis pupilas estaban dilatadas, intentando, no, prácticamente rogando poder ver un poquito de lo que todos hablaban, aparentemente era algo grandioso llamado Solución. Así que apagué las luces e intenté descifrar mis problemas en la oscuridad, para así poder "ver" la solución.
Y carajo, allí estaba yo ¿tan estúpida me veía? Parpadeaba una y otra vez a ver si así mi visión se aclaraba pero era inútil, y mis problemas seguían absurdamente grandes, es más, parecía que crecían los bastardos.
Me puse mis lentes para la miopía y seguía sin ver nada. Me cansé de intentar y simplemente cerré mis ojos para pensar en darme por vencida, sin embargo surgió una visión en mí que me proyectaba todo lo que había logrado, y cómo jamás me había rendido. Entonces la vi, vi mi solución con los ojos cerrados... Jamás darme por vencida.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Fría?


Es mi naturaleza: a nadie le intereso y nadie me interesa.
No me importa en realidad, no me gusta amar, ni estar cerca de tener que querer o extrañar. Soy yo, y me encanta, libre de ataduras y sentimientos. Egoísta de emociones y los "te quiero". Pues no estoy dispuesta a mi corazón dar, odio los abrazos, detesto los besos, y mejor ni hablo de entrelazar manos. NO, no juego. no me interesa adentrarme en vidas ajenas (ni puedo con la mía y ¿voy a andar de entrometida?) No quiero sonar FRÍA, pero es la verdad, no pretendo exponerme al virus de anhelar a alguien más, de estar pendiente, de necesitar tener a esa persona cerca, de depender de cariño. Sola nací, sola sigo mi camino.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mi Bombón (Parte 8)

Salí en el vuelo más próximo, estaba asustado, apenas llegué logré hablar con mi padre, quien me aclaró que no tenía cáncer, si no un tumor benigno según los resultados. Fue un gran alivio, mi madre se puso muy feliz al igual que yo.
Me quedé unos días fuera de casa, y lejos de Ahlee, pues quería pasar más tiempo con mi padre, quien pese a todo, estaba algo nervioso por la operación que le hicieron para extraerle el tumor.
al culminar la semana, retorné justo para el sábado por la tarde.
Llegué sin avisarle a Ahlee, apenas entré vi manchas de pintura escalones arriba, así que subí al cuarto, Ahlee estaba tendida en la cama, viendo el techo, subí la mirada y me encontré con estrellas dibujadas, y una luna preciosa.

- ¿Amor? ¿Qué es todo esto?
- Ven amor, échate a mi lado.
Me aproximé y me tendí en la cama al lado de mi bombón.
- Me alegro que mi futuro suegro esté bien, Nicco.
- Sí amor, nos dio un gran susto a todos.
Y hubo un silencio mientras Ahlee miraba muy concentrada las constelaciones que pintó.
- Gordo ¿ves eso?
- ¿Qué amor? 
- Esas tres estrellas alineadas
- Sí bombón, son las tres marías ¿no?
- Sí, tres...
- ¿Qué tiene?
- Dicen que tres es el número perfecto. No dos, sino tres.
y tomó mi mano, y la puso sobre su vientre. 
Debo decir, que juro por Dios, en aquel momento sufrí un microinfarto, un shock emocional, un lapsus nervioso, un ataque de pánico, pues no podía concebir la idea de la sospecha que creó en mi, Ahlee.
- ¿Qué sucede Ahlee?
- Estoy embarazada.
La miré, sin saber como reaccionar, ella notó mi expresión, y me miró desconcertada, y después de cinco eternos minutos de un silencio incómodo por fin rompió el hielo.
- Te amo
- Yo te amo más
- Te la creíste JA JA JA
Y juro que ese "te la creiste" me devolvió el alma al cuerpo. 
- Ahlee, no me hagas esas bromas aún
- Ja ja ja, pero en parte es cierto, lo del número tres, quiero adoptar un cachorro.
BIEN CARAJO, un cachorro... ufff, de la que me libré.
- Claro amor, podemos adoptar o comprar un perrito si eso gustas, aunque sería una gran responsabilidad.
- Lo se gordo, ya veremos.

Se sentó encima de mi pecho, me colocó sus senos en el rostro y me dijo: Kim y Khloe te extrañaron amor. Yo sólo me reí, y presioné su senos con ambas manos, los masajeé un poco, y le quité todo obstáculo entre su piel y la mía.

Debilidad.


Sus besos son salados, de tantas lágrimas que se ha tragado.
Su sonrisa se ve dulce, pues es lo único que le queda para empalagar sus días de emoción,
el aire que respira la hace hiperventilar, pues su nariz ya no acostumbra respirar.
Siente que todo se puede desmoronar, sus cimientos no son tan resistentes como para tanta carga aguantar.
Pobre Debilidad, está cansada de siempre arrodillarse ante la resignación, y no poder levantar los hombros hacia el cielo para que le de la luz del sol.
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