lunes, 18 de octubre de 2010

Vuelve tu recuerdo, vuelve.

No sé si por tí ya no escucho más allá de mi subconciente histérico, gritándo a todo pulmón que mi delirio lo enloquece a diario, es quizás que mi obsesión recogió cada una de mis peticiones por volver a tocar el recuerdo de tus manos, por oler de nuevo la señal de tu piel cerca, y ver el registro de la hora en la que tus ojos voltearon a cruzarse con los míos por pura casualidad.

No tengo idea, si es que ya no quiero saber del tiempo, simplemente porque dia y noche se tornan irremediablemente solitarios, la demencia es mi unica compañera, y sólo hace que este agujero paresca más profundo cada hora, y esta historia aún más imposible cada vez que miro a la luna, y esta no contesta mis preguntas, ni mis ruegos porque vuelvas a ser quien solías.

No parece que fuera a acabar, aunque termine cada día antes de siquiera comenzar, es patético e irrelevante, pero no importa si es que permite que me cuele a mis fantasías para volverlas reales, y vivir una vez más al lado del deseo que impulsa mis motivos, y enciende cada latido en su preciso segundo, haciendome vibrar por una inconciente melodía que sólo tiene como compás tu respiración.

Un momento.

Recuerdos, volviendo a mí...
como flechas cayendo justo en el blanco
de la agonía de un "nunca" o aún peor, un "hasta nunca"
de la triste impotencia de no poder.

Memorias, retrocediendo allí...
a lo más profundo del motivo de mi llanto
del remordimiento de un "no pude" o aún peor, un "pude..."
de lo patético de un cobarde correr.

Pensamientos huyendo de aquí...
idénticos a emociones delirando
enloquecidos por la falsa sonrisa de un "te odio" o aún peor, un "te quiero"
de la ironía de en todo creer.

Decisiones llegando a existir...
naciendo de a pocos entre dolidos cantos,
con coros esperanzados con un "quisiera" o aún peor, "desearía"
de lo irremediable de un futuro perder.

Aprovecha que ya no siento nada.

átame las manos,
borra mi memoria,
córtame las venas,
oculta mi historia.

enfermame con tus palabras
vacía mis plegarias,
déjalas desoladas,
ya no me importa suplicarlas.

ahorrate tus horas,
tus minutos, tus segundos.
guarda tus besos, tus abrazos
tus insultos...

destroza lo que quede de compasión
en tu criterio nulo
y agobia mis pensamientos
con versos tuyos.

que ya no quede más,
termina con lo que nunca pretendiste empezar,
ahoga lo que queda de dignidad,
y escúpeme el orgullo en la cara,
aprovecha que ya no siento nada.