No hay que confundir, pues hablo del hola que inicia algo, aquel que realmente llega para jalar al sol y hacer que amanezca cuánto antes, simplemente porque se le antoja que haya luz en tu vida.
Conchudamente, aquel hola que descifra tu punto débil, es decir: literalmente te derrumba con la sonrisa que arquea su boca, y se encarga de hacerse un vicio para tu capricho, y una ruptura para tus normas.
Hola, y se hace un eco en tu cabeza. Recuerdas incluso cuántas veces parpadeó entre sílabas, y sientes que estiró el tiempo, convirtiendo 1 segundo en 1000 horas en las que te colgaste de las telarañas de la dulzura sólo para que el insecto romanticismo viniera a devorarte y sacar la sangre sublime que quemaba dentro de tus venas.
y el por siempre, que está explícito, se encarga de atar tu mente a sus sentidos, te envuelve en seguridad y deseos reprimidos, te encadena a problemas sin sentido, conviritendose en tu tormento y solución, en tu libertad y vicio.
Hola, te quiero querer por siempre.
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