Tus palabras estaban allí, mas no te representaban.
No eras quien solías, ya no rimabas.
Tus problemas ya no eran los míos,
Tus problemas ya no eran los míos,
y los míos ya no te interesaban.
Leía tus mentiras, que eran más tuyas que nunca.
Me acariciaban tus falsedades,
Me rozaban la piel en la penumbra,
Yo sólo me quedaba en silencio,
Leía tus mentiras, que eran más tuyas que nunca.
Me acariciaban tus falsedades,
Me rozaban la piel en la penumbra,
Yo sólo me quedaba en silencio,
El silencio se había vuelto mi refugio en éstos tiempos.
Parecía aliviarme del infierno en el que vivíamos.
Mantenía viva la última fibra sensible que habitaba en mi delirio.
Leía las horas en las que nos odiábamos
Horas que se volvían días, pronto meses y después serían años.
Yo sólo me mecía en la cuna, como bebe queriendo volver al pasado,
Queriendo olvidar lo que un día deseé guardar por siempre en mi cerebro.
Queriendo tapar el sol con un dedo, con mi dedo medio.
Leía tus labios que ya no me querían besar, absurdos.
Pero no me importaba, pues ahora otros besaba
Tampoco me interesaba pues jamás se igualarían a los tuyos
Pero a ti jamás te quería volver a besar,
Pues nunca se compararían a lo que solían ser
Lo que solían expresar con tanta pasión cuando me querías bien.
Leía el silencio, a ver si descifraba el juego,
Pero yo no quería jugar, y tampoco éste parecía ser tu tablero
Se tornaba todo un poco violento con el pasar de la furia,
Con la decadencia del placer y la dulzura.
Lo que quedaba de "nosotros" era todo y nada.
Más nada que todo, pero ya no importaba.
Leía qué pensabas que sucedería
Escribía lo que quería que pasara
Todo lo junté en 10 cartas
De las cuales sólo te mandé hasta la número 9
Parecía aliviarme del infierno en el que vivíamos.
Mantenía viva la última fibra sensible que habitaba en mi delirio.
Leía las horas en las que nos odiábamos
Horas que se volvían días, pronto meses y después serían años.
Yo sólo me mecía en la cuna, como bebe queriendo volver al pasado,
Queriendo olvidar lo que un día deseé guardar por siempre en mi cerebro.
Queriendo tapar el sol con un dedo, con mi dedo medio.
Leía tus labios que ya no me querían besar, absurdos.
Pero no me importaba, pues ahora otros besaba
Tampoco me interesaba pues jamás se igualarían a los tuyos
Pero a ti jamás te quería volver a besar,
Pues nunca se compararían a lo que solían ser
Lo que solían expresar con tanta pasión cuando me querías bien.
Leía el silencio, a ver si descifraba el juego,
Pero yo no quería jugar, y tampoco éste parecía ser tu tablero
Se tornaba todo un poco violento con el pasar de la furia,
Con la decadencia del placer y la dulzura.
Lo que quedaba de "nosotros" era todo y nada.
Más nada que todo, pero ya no importaba.
Leía qué pensabas que sucedería
Escribía lo que quería que pasara
Todo lo junté en 10 cartas
De las cuales sólo te mandé hasta la número 9
En todas te explicaba que te quería, y que me iba.
Jamás te mandé la número 10 en donde te decía
Todo lo que en éstos párrafos plasmé...
No quería que te enteraras que otros labios besé,
Ni cuantas malditas veces el dedo medio te saqué.
Jamás te mandé la número 10 en donde te decía
Todo lo que en éstos párrafos plasmé...
No quería que te enteraras que otros labios besé,
Ni cuantas malditas veces el dedo medio te saqué.
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