Hit volteo la mirada para verme y asintió.
Nos llevó alrededor de hora y media pensar en como podríamos conseguir ese mini ejercito, hit pensó y pensó, en eso de la nada... pareció que sus ojos se iluminaron y dijo: Hívők!
Me explicó que ahi se encontraban sus 8 amigos más fieles en este mundo, sin contar a papi por supuesto, deberíamos llegar ahi lo antes posible.... deberíamos prevenir antes que lamentar.
Nos dirigimos a nuestras habitaciones y empacamos lo necesario, o sólo lo que teníamos mas bien. y enseguida bajamos a la cocina, mi pequeño amigo abrió un morral y hechó muchas bolsitas de colores, 2 botellas de agua y algo de pan, me fijé que hit llevaba sus pertenencias en una tela doblada y atravesada sobre su espalda, pensé que tal vez era mucho peso, así que le ayudé con las botellas de agua, las que metí en mi mochila.
Apenas terminamos de empacar todo, emprendimos nuestro viaje a Hívők, que estaba a unos 7 días de Élet (considerando los descansos y comidas) ; Después de dejar la aldea de Élet ya muy lejos como para ser divisada ( 5 horas de camino), nos dió mucha hambre, y decidimos buscar un lugar donde comer y reposar, encontramos así un sitio al que decidimos llamar "Különleges, y es que era simplemente inigualable, al entrar en él, era como si los árboles te dieran la bienvenida, formando un arco... y al atravezarlo, los rayos del sol se colaban por entre las ramas y hojas, haciendo que el piso destellara como si tuviera rubies en él, "Különleges" tenía una forma circular, con algunas rocas enormes casi perfectamente redondeadas donde sentarse, ahí reposamos, y hit sacó 2 de las pequeñas bolsas de colores que traía, abrió una de ellas y colocó su contenido (un polvillo de color marrón), sobre una de las enormes rocas, en seguida tomó una botella de agua y volvó un buen chorro de esta sobre el polvillo, conforme el agua tocaba este polvo, se iba hinchando en forma de masa, hasta que se convirtió en algo así como un panecillo, se veía suave y apetitoso, parecía como recién salido del horno, mi buen amigo lo tomó y me lo dió sin decir nada, lo cogí y le dí un mordisco, se sentía tal y como lo pensé ; suave... suave y húmedo, poseía un sabor único, entre salado y dulce, conforme lo comía me iba llenando más y más rápido, al llegar al centro, me encontré con una crema más oscura que el panecillo, la cual era riquísima, con un sabor inexplicable... y con esto quedé satisfecha...
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