No intentes luchar, déjate llevar con la corriente del río, no busques aferrarte a alguna piedra en el camino, el aire te llevará a dónde inicie tu destino.
Olvida por un tiempo qué fue lo que alguna vez quisiste, por lo que luchabas, por lo que lloraste, lo que no querías dejar ir y recuerda todo lo que te hizo feliz sin pedirte lágrimas a cambio.
Permite que los impulsos invadan tu cuerpo, y que el pudor se difumine con las hojas de el otoño eterno, no te opongas a las emociones que se generen en tu inconsciente, y mucho menos las que se manifiesten en el acto. Respira, sólo respira.
No le hagas caso a tus sollozos... imagina que el tiempo ya no es más tu gobernador, y que puedes ser libre de ataduras y absurdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario