En donde mis palabras se sumergen inconscientes, hipnotizadas por las bellas sirenas de tus fantasías que me guían a la atlantida de tu vida, a hundirme, a perderme por siglos en tu realidad tergiversada, en tu ausente existencia, en lo glorioso de años pasados... en lo vacío de la esperanza de traerte de nuevo a la superficie de nuestros sueños sin realizar.
En donde ya parece no quedar vida, sólo burbujas de agua gris, sólo aire atrapado en cavernas causadas por tus explosiones internas, por todo ello que suprimiste cuando debiste aceptarlo, por todo aquello que debió brillar a la luz del sol en vez de ser ocultado atrás de tu luna.
En donde me extirpas los tímpanos, y me llenas la boca de miel, sólo para mantenerme sorda ante tu estupidez y con la boca sólo llena de dulce para alimentar tu ego. Incrustada entre las maderas rotas del barco de nuestro porvenir y sangrando cada gota que prometiste hacer correr por mis venas, tan rápido, que la adrenalina se quedaría corta ante tu efecto.
En donde olvidaste todo lo que un día quisiste, y donde me llevaste a Paris sólo en ironías y sarcasmo. Allí, justo donde al dolor lo nombraste felicidad, y al cielo lo trajiste abajo, sin ángeles, sin magia, sólo para alimentar tu supremo poder, sólo para que tus nervios se avivaran y electrificaran tu nuca, mandando aquellos mensajes a tu cerebro que tanto te gustaban: "todo lo puedes, todo lo eres" era lo único que escuchabas.
En aquel lugar en donde todo se volvió de color a gris, allí te esperaré. Llevaré mis acuarelas y un pincel. Trataré de rescatar lo que queda de tu alma, trataré de rescatar lo que queda de mi esperanza.
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