Érase una vez... y así es como todos los cuentos inician... un rey. el rey Coscliec, este rey era uno de los más mujeriegos, valientes, valerosos y comelones de toda la historia... toda su vida consistía en mujeres, comer y luchar... y lo más gracioso de todo es que era el mejor en esas tres cosas...el mejor del pueblo, y del reyno Zogreef. Era más que grandíoso el poder que tenía sobre cada persona en Zogreef... Siempre terminaban haciendo lo que él quería... todo lo que él hacía lo repetían y lo imponian como ley o moda. Le gustaba salir mucho a cabalgar, era tal vez uno de sus pasatiempos favoritos... entre el golf de huevos (consistia en pegarle a un huevo duro evitando que se rompiera hasta que alcance el orificio mas cercano), escribir novelas de terror (Según el terror... pero al final siempre parecían comedia) y la guerra de dragones; En una de sus cabalgadas matutinas con su valeroso y fiel compañero Zifo, (Caballo como ninguno... blanco como la nieve y con cabello lasio, tan suave y fino como la seda... envidia de todos los demas caballeros del reyno...siempre con un porte inigualable... y con la mirada tan profunda que casi parecía ser un humano de la alta elite), se encontro a un sabio muy conocido en el pueblo, alguien que quizo conocer hace mucho, decían que podía resolver cualquier problema que se presentara... decían que hasta podía "solucionar" la muerte, a penas lo vió... saltó en un pie de Zifo, su caballo, y fue de frente hacía el muy respetado sabio llamado Coquínuse, quien lo miró sorprendido por la entusiasta forma de saludarlo ( Coscliec le había hecho una reverencia y de inmediato comenzó a zarandearle la mano de arriba a bajo en un fuerte pero amigable apretón), el viejo solo atinó a sonreir y coscliec solo se limitó a sonreir aún más por la emoción...
-Coquínuse! Coquínuse! no puedo creer que sea usted!
-El mismo señor... el mismo!.... y usted es...? ( a pesar de que Coscliec era el rey, Coquínuse no lo conocía, ya que este sabio paraba metido en su mundo, donde se desligaba naturalmente... de lo demás)
-Su rey!... El rey Coscliec!... Hace mucho que lo quería conocer...! hace mucho!
-Pues, es un honor mi rey!
-Para mi es más grato aún mi buen Coquínuse...
Se apretarón las manos diciendo lo mismo una y otra vez durante largo tiempo, parecía que no sabían que decir después de ello... así que ninguno quizo arriesgarse a decir más por lo visto... sólo dejaron de hacerlo, se miraron y estallaron en una carcajada, el rey llamó a su caballo y junto con el viejo sabío se encaminaron hacia el reyno con un sol que cada vez destellaba más...
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