Ayer estaba volando,
la droga me invadía el corazón...
que sangre estaba bombeando
haciendome perder la razón
anhelando sólo pecados.
Ayer estaba feliz,
no me importaba ya la cicatriz,
un abrazo secaba mi llanto
y la alegria me tomaba de nuevo de la mano.
Hoy estoy cubierta de vómito,
a punto, a punto de por completo suicidarme,
opacada por la niebla en el aire...
y el frío que me estremece al querer salvarme.
Hoy no tengo más por que luchar,
y la resignacion es mi más anhelada misericordia
ya no quiero ni hablar...
no quiero conocer la gloria.
Mañana ya no me verás,
ojala hayas detestado cada momento a mi lado,
no puedo continuar,
he terminado en un lugar completamente desolado.
Mañana reiré,
desde un lugar lejano,
pues ya no soy persona,
ni ser... ni alguien amado.
sólo la sombra, y los residuos
de la mediocridad de un sueño vano.
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