- La casa! La casa DIOS mío, no sé Gilberta, y todo por la culpa de la mal nacida de Cucha, hija de mil putas! Nos vino a tomar la cara de cojudos, y mira ahora como estamos!
- Lucho, simplemente vámonos, ya no hay nada que puedas hacer, llamaré a mis padres.
- Estas imbecil? tú sabes como es el trato entre ellos y yo, no podría vivir bajo el mismo techo, mas bien llamaré a Maruja, iremos con ella, no conozco donde reside, pero al menos si me dijo que tiene espacio para nosotros.
Apenas dicho esto se empezó a aproximar, tratamos de bajarnos unos de los hombros de los otros, pero papá abrió la puerta antes de que siquiera pudieramos reaccionar, PUM! caímos al suelo; Papá nos miró con ojos penetrantes y movió la cabeza de derecha a izquierda sobandose la frente con la mano.
-Alisten sus cosas chicos, nos vamos - Anunció con voz cansada.
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