- ¿Por qué escribes?
- Precisamente por momentos como éste.
- ¿Qué momentos?
- Cuando no hay con quien hablar, o más bien a quien le interese entender lo que hablo, mucho menos lo que siento.
- Te sientes ajeno.
- Me siento extraño, casi camaleónico, cambiando constantemente, tratando de hallar el color de mi verdadera piel.
- No puede ser tan difícil...
- Lo es, y es más difícil aún no pensar en ello, no preocuparme como todos lo hacen, ellos simplemente se preocupan por vivir, y yo vivo preocupandome.
- Tienes que relajarte.
- Por eso escribo.
- ¿Escribir te relaja entonces?
- No, escribo justamente porque al abrirme ante la gente y contarles cosas como ésta, me responden con un : "Relájate"
- Escribes por gente como yo...
- No, escribo por gente como yo.
- No logro entenderte.
- Exácto.
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