domingo, 20 de febrero de 2011
Mi único problema.
Ya estoy harta, cansada, asqueada, enferma de ser yo, o más bien de ser lo que detesto, no puedo controlarlo... se me va de las manos, es una bacteria, un virus que no me deja vivir... he tratado de aislarlo y eliminarlo, pero siempre vuelve para infectarme. Ya no quiero ésta vida, la que estoy eligiendo para vivir, es decir, todo es perfecto, todo está allí, cómo se supone que debería ser la felicidad, ésta me envuelve, me toca, me electrifica, pero parece que no sintiera, y sólo me encierro en mi burbuja, en la que me ahogo en dolor y arrepentimiento de no poder cambiar a diario, a veces quisiera confesarlo, decirlo, gritarlo; sofocar mi locura, abandonar mi vicio, dejar mi adicción... Pero sé que sería imposible manejar con las consecuencias, la vergüenza, la aceptación de fracaso y decepción tanto conmigo, como con los que me aman... Y quizás es cierto que es sencillo cambiar, y hago un mundo de algo diminuto, pero la verdad es que cuando aquello diminuto toma el control de cada minuto en tu vida, ya es un problema mayor, se convierte en la causa de cada paso que das, de cada detalle que hubo, hay y habrá en tu vida, se transforma incluso en la futura razón de tu desdicha y muerte, y no hay manera en la que puedas reaccionar o escapar... No quiero llegar a ello, quiero salir a flote de éste mar de demencia en el que estoy hundida.
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