domingo, 17 de abril de 2011

Una carta.

Querido corazón:

Por días como hoy, valoro a vida. Es hermoza, única, sin igual... no me imagino lejos de donde estoy, lejos de ella, no me imagino lejos de donde pertenesco y solo quiero un poco más de tiempo para demostrar que la meresco, toda... toda la meresco; Aunque sé que moriré relativamente joven y tú lo sabes también... pues no es que sea vidente, si no que nos hemos maltratado mucho, mi pobre cuerpo pide ayuda, pero la inconciencia, que en este caso es la que manda, no hace caso, y cómo lo dice su nombre "INCONCIENCIA" te imaginaras que es muy inconciente, y pues me he declarado en guerra, en un estado de emergencia inmediato, en luz roja, en alarma internacional, solicitando a todos los gobiernos de cada nervio aún vivo que me ayuden a combatir la soberanía del todopoderoso, el cerebro astuto y calculador, junto con los impulsos, detestables inmaduros, que sólo quieren terminar por destruirme, estan planeando una alianza para dejarme BIEN muerto, y no se los permitiré, es por eso que yo, el alma, por más débil y desconocido para la mayoría que paresca, estoy aquí tratando de alzar la voz en un último intento desesperado por salvar al cuerpo en el que habito, ayúdame, necesito a alguien cómo tú, y sé que puede que no confíes en mí, pues han puesto en duda innumerables veces mi existencia, sin embargo de esta manera te demuestro que soy más de lo que aparento o hayas escuchado, y que tengo todas las ganas de sacar del agujero en el que esta metido a este cuerpo.

Espero entiendas mi posición.

Alma.