domingo, 24 de abril de 2011

A ningún lugar.

¿Qué puede ser peor que no encontrar el camino a tu hogar?
Encontrarlo.

Muchas veces renegué, me quejé de cómo me trataba "La vida" (siempre en comparación a la de otros), no era de aquellas que viven lamentándose (eso nunca) sólo que a veces la ligera envidia invadía mi ser, queriendo ser alguien más... Encima aquellos eran malos tiempos (más bien aburridos!) había una alerta de huracán y la gente no hacía más que vivir en sus sótanos (a mí me parecía ridículo) estaba cansada de todo ello, así que un día me enrrumbé a "Ningún lugar" buscando "La felicidad" (cabe mencionar que antes de partir busqué información en la red sobre éste lugar, y lo que hallé una y otra vez fue que "La felicidad" plenamente no era lo que ofrecían, si no más bien algo "cercano" cómo un sustituto, pensé mucho en ello, y total, si la gente puede reemplazar el azúcar por edulcorante, pues entonces no habría tanta diferencia) así que tomé mis cosas, y me dirigí a "Ningún lugar", era un largo tramo, pasando, "La tentación", junto a "La esperanza", seguida por las montañas de "Rendirse" y cruzando "La desesperación", todos aquellos lugares se veían interesantes, y no pude esperar más para tomarme fotos y comprar algo de souvenirs para mi familia y amigos en cada parada. El tren no demoró en arribar al primer sitio que era "La tentación", tomé mis maletas (que por cierto estaban muy pesadas) e intenté salir (una hazaña imposible) estaba empeñosa queriendo cruzar la salida cuando una mano caliente, me tomó de la muñeca, volteé rápidamente algo asustada y me dí con la sorpresa de un hermoso rostro (perfecto) mirándome, automáticamente me sonrojé.
- ¿Te puedo ayudar?
- No te preocupes
- Por favor! si ni puedes con una maleta! - riendo
- jajaja, tienes razón, gracias
El hombre "Perfecto" tomó mis maletas como si fueran bolsas de papel, y las sacó ingeniosamente una por una del tren, empezamos a hablar mientras que me llevaba a la cafetería a tomar algo y allí me hipnotizó con su belleza.
Aquel fue un retraso de 3 semanas fuera de lo previsto, nos despedimos hace poco (dos horas) para que yo pueda seguir con mi camino y él llegar al suyo; y aquí me encontraba de nuevo en el tren, ahora en el camino a "La esperanza", estaba a unas 8 horas de donde me encontraba, y no parecía un cómodo viaje el que me esperaba, por el simple hecho de que no podía sacarme de la mente al hombre "Perfecto", habían sido unas semanas de mucha adrenalina, pasión, dulzura... y simplemente extrañaba todo eso. Incluso empecé a sentir ansiedad, una presión en el pecho indescriptible que oprimía mi corazón y no me dejaba respirar (varias veces quise bajarme del tren y volver por él) pero sabía que tenía que calmarme, pues pensándolo un poco más, en uno de esos momentos de profunda reflexión me di cuenta de que no lo extrañaba a él, si no a los momentos que me hizo vivir... quería volver atrás y vivirlos de nuevo ¿era loca acaso? ¿se podían extrañar momentos con alguien sin extrañar a aquel alguien? sólo por revivir lo que viví.
Llegué sin percatarme a "La esperanza" (y no me bajé) se me pasó, y ya no podía dar marcha atrás, así que éste suceso me llevó más rápido a "Rendirse", un lugar que debo decir no me gustó en lo absoluto, pues sólo me hizo querer regresar pronto a casa, ya extrañaba demasiado todo lo que estaba dejando atrás, pero un ligero empuje que apareció de la nada, me hizo continuar, cruzé "La desesperación" lo que me hizo sentir en extremo rara, llena de dudas, de ganas de acabar con mi vida sin sentido, fue un momento muy emotivo, donde pude descubrirme a mí misma, puesto que llegué a mi límite, y me quebré en llanto.
Ya no faltaba nada para llegar a "Ningún lugar" llegué emocionada, corrí buscando "La felicidad" y me di cuenta de que era un club, quise entrar rápidamente, pero dos enormes VIP me detuvieron, diciéndome que sólo era para miembros, pregunté cómo podía hacer para afiliarme, y rieron a carcajadas preguntándome: "¿Eres millonaria?" a lo cual respondí (con lo más obvio) "No...", y el resto es historia. Aquí me hallaba afuera de "La felicidad" sin poder entrar, viendo por las rejas cómo la gente se divertía en los casinos, en la piscina, en las discotecas, etc... siendo "Felices" teniendo todo lo que yo alguna vez envidié, en aquel momento sólo quería volver a casa, así que me apresuré a tomar el primer tren directo hacia allá, apenas llegué corrí a la puerta de desembarque y quedé en shock... todo había sido arrasado por el huracán que no creí que llegaría... bajé a buscar mi casa, mas no estaba; busqué a mis padres y mis amigos, pero no los encontré... me recosté en el piso, en medio de la destrucción y sólo me dejé llevar por el dolor clavándome un pedazo de vidrio en el estómago.

¿Qué puede ser peor que no encontrar el camino a tu hogar?
Encontrarlo y que ya no sea tu hogar.

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