lunes, 9 de mayo de 2011

Uno por uno {Parte XII}

estaba dudoso, parecía un poco fuera de lugar todo ello, ¿seria una trampa acaso? Podría creer lo que fuese de los malnacidos de Wolflake. Me agaché para tratar de mover el cuerpo de aquella mujer, quizás estaba muerta, con tantos animales salvajes en los alrededores, sin embargo no se le veía desangrarse, sólo tenía un rasguño en la mejilla, algo no tan serio, y por lo que pude observar, aún respiraba.

-Señorita? SEÑORITA! – repitió Vael.

Auch, ¡cómo me duele la cabeza!

- Señorita, ¿se encuentra bien?

- ¿Qué? ¿Qué me sucedió? – Entreabriendo los ojos.

Vi a un hombre, con abundante barba marrón, cabello espesamente ruloso, con una gorra que lo cubría tratando de ocultar su desorden, era muy alto, y musculoso, de tez blanca, con ojos celestes. De pronto al observarlo más conscientemente sentí algo que no había experimentado antes, cierta atracción “física” me gustaba como “lucía” aquel hombre, me ruboricé. De la nada un punzón en el pecho, al que mi razón rápidamente denominó “Temor” y una presión en el pecho producto de “Vergüenza” hizo que mis brazos y manos intentaran rápidamente cubrirme al sentir “Pudor” y gritarle a aquel hombre : ¡VOLTÉESE!

Parece muy asustada, no pienso que sea una trampa, sin embargo debo estar al tanto de mis alrededores, pues esto sigue siendo muy sospechoso.

-Ja ja ja, tranquila señorita, no voy a hacerle nada – Parándose rápidamente para voltearse.

-¿Quién es usted? – Poniéndose de pie para buscar hojas con qué taparse.

No sabía con qué cubrirme, hasta que vi un gran árbol con hojas inmensas, “Ay, ¿cómo alcanzo ahora esas hojas?” comencé a trepar.

-Mi nombre es Vael, soy un leñador.

-¿Un leñador?

Bien, casi llego, un poco más… ¡Eureca!

-Así es, recolecto madera y se la llevo a la comunidad de Wolflake.

-¿Wolflake? – respondió sorprendida, sóltandose sin darse cuenta, y cayendo del árbol.

Ay, no puede ser

-¿Esta bien? – aproximándose rápidamente

- ¡LE DIJE QUE NO ME VEA! – Tapándose con las hojas

-Tranquila, tranquila – dándose la vuelta de nuevo

Eso dolió mucho, ¡Lo que me faltaba! Ahora hasta he perdido la coordinación y concentración mucho más de lo que esperaba.

-Y… ¿Wolflake esta muy lejos de aquí? – Mientras se ataba las hojas a la cintura y al cuello.

-Pues no, en realidad está a unos seis minutos – Tratando de usmear por encima de su hombro.

No me había dado cuenta de lo hermosa que era, tenía un cabello negro cómo la noche, tan largo y lacio que parecía danzar cuando era movido por el viento, una tez bronceada cómo si se hubiera quemado recién por el sol (lo cual sería muy raro si fuera de aquí) unos ojos caramelo que parecían hipnotizar… Era muy bella en realidad, me desconcertaba su historia.

-Ahora que ya sabe mi nombre, ¿Podría saber yo el suyo?

-Uhm.. (algo vacilante) me llamo Skade.

-Pues Skade, ¿no tienes frío? – Volteando a mirarla

-Un poco…

-Ja ja ja, al menos esas hojas te cubren lo necesario.

No sabía si “confiar” en Vael, pero era lo más cercano que tenía a dónde quería llegar.

-Vamos a mi cabaña, allí podrás ponerte alguna prenda mía, te quedará grande pero al menos no sentirás frío.

- E-esta bien...

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