Si me preguntan cual es el sentimiento que más me gusta, diría que el dolor, es simple... no tengo más respuesta, el dolor.
Me encanta el ver mis lagrimas chorrear desde mis ojos por mis mejillas, cómo caen color gris mientras me arruinan el maquillaje, adoro ver manchado de rojo mi polo blanco, y cómo la sangre de mis muñecas va fluyendo sin control, nada la contiene, nada puede parar aquel momento en el que se me va yendo la vida... y todo se va viendo borroso, me mareo rápidamente perdiendo el control de mi tiempo, de mi espacio, de mi albedrío, de mi deseo de seguir respirando, luchando, aferrandome a la palabra "existir" que ya no esta registrada más en mi memoria, sólo me quedan vacíos en donde hubo recuerdos, y mal gusto en donde pensé que hubo dulce.
Aquel perfecto momento de destrucción, de observar como mis venas se vacían e ir sintiendo que ya no puedo más retener mis suspiros, aquel exacto segundo en el que estoy en el borde, a punto de colapsar, ese, ese hermoso lapsus de profunda pura belleza en el que pestañear hace la diferencia entre un latido más o uno menos... Pude comprender que no existe ninguna razón por la cual aferrarse, y me dejé... y no vi más.
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