miércoles, 29 de abril de 2009

El Rey (Parte III)

Coscliec estaba muy emocionado por todo aquello, daba vueltas en su dormitorio una y otra y otra y otra vez, estaba ansioso, abrumado, emocionado, nervioso y feliz...
- Todo aquello! Todo aquello! - repitió al darse cuenta de aquella lista de emociones que había ennumerado en su mente, rió vacilante y se sentó.
- Mi señor! - De pronto interrumpió uno de los vigilantes, tocando a la puerta.
- Digame Esquizorj, qué pasa? - El rey coscliec era muy sociable y agradecido aunque a veces se pasaba de engreido y distraido, sin embargo era muy amigo de algunos de sus soldados, con quienes pasaba el rato luchando o simplemente charlando cuando se sentía sólo, el decía que prefería mil veces a sus soldados que a la sarta de locos de las juntas, aunque claro... nunca lo decía en voz alta, pero al fin y al cabo, siempre terminaba preocupandose más por su gente del congreso que por sus amigos...
- Señor! la junta ya comenzará, el sabio Coquínuse acaba de llegar!
- Mu... Muy bien... ya salgo...- Contestó, muy nervioso y en voz baja, cosa que Esquizorj notó.
- Perfecto señor! Avisaré que bajará en unos minutos.
- Si, si... Haz eso.
Coscliec, se puso su larga chaqueta o mas bien abrigo color tinto y se dispuso a abrir sus pesadas y enormes puertas de madera muy gruesa enchapadas en bronce, bajó las escaleras y se dirigió al gran salón, oyó que lo anunció uno de los nuevos soldados (soltando unos gallos, los cuales vinieron seguidos de unas risitas de los presentes), Coscliec movió la cabeza de derecha a izquierda muy rápido como despertandose, y entró en la sala.

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