miércoles, 8 de abril de 2009

Muerte.

sigilosamente se escabulló de entre las tinieblas, se acercó a mi a tientas... sentí el sudor helado chorreando por mi mejilla... comencé a tiritar, sus ojos, sus ojos lo único que podía ver... penetraban todo mi ser, hincandome el corazón de a pocos, como si supiera que lo traía roto, mi respiración se comenzó a acelerar, conforme veía que iba a empezar... debía ser fuerte, mas no podía aguantar... una aguja me pincho y el mareo era inevitable... mis parpados se entrecerraban y me impedían con claridad mirarte... comencé a asustarme, no quería llorar...pero era mi temor a que algo te pudiera pasar... todo empezó a ser más difícil de pronto, no podía obviar lo que estaba pasando, ni tampoco tratar de solucionarlo... me vencí ante el sueño... y me escondí en un profundo incierto... después de no sé cuanto tiempo, esuché un alarido estruendoso, que despertó mis sentidos sin embargo no se abrieron mis ojos... olía a algo óxido... tal vez sangre, pero dudaba de aquello... estaba loco, no podía levantarme, luché contra mis parapados para que se desplegacen, escuché más gritos, eras tú... no aguante la desesperación, mi corazón latía por cada segundo de tu dolor... logré ganarle a mi fuerza de voluntad, que impedía que abra los ojos para no mirar... que estabas tendida en la oscuridad, sin una gota de sangre en tus venas... con la mirada perdida, retorcida...con tus manos extendidas a causa de la busqueda de ayuda a tientas... parpadeé para ver si lo que miraba era cierto... mil gotas saladas chorrearon por mis pestañas... mi voluntad por salir de ahí ya en nada se basaba... me rendía ante los ojos que me penetraban... dejando que me desgarren la piel con un cuchillo por el cual lentamente sangraba, el dolor no se comparaba con nada... pero no dolía más de lo que estaba viviendo al ver que la alegría de tu sonrisa ya no se encontraba, te había quitado el espiritu y tu bella alma... todo por lo que había entregado mi vida ya no quedaba... comencé a sentir mareo y sueño de nuevo... y así me sumergí en un sentimiento, que se convirtió en ilusión al pensar encontrarte después de mi último aliento...

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