domingo, 8 de agosto de 2010

Confesión.

Obviando quizás... mi camuflada soledad, por instinto de supervivencia, ocultando lagrimas internas, y con intentos vanos de suturar la herida que sigue abierta; Mi corazón palpita a un ritmo lento, y es que ya esta aburrido de tanto silencio... ya no existe diversión en mis pasos de baile, ni sonrío al ver como la luna parece seguirme, a través de la noche... y sus mil y un estrellas, que brillan dejandome ciega, ya no me interesa contarles que tengo deseos sin cumplir, sólo quiero olvidar lo que me hizo cambiar, cambiar tanto... aburrirme de mi compañía, no soportar la vida... y no poder borrar mis ojeras constantes, huellas latentes, recordatorios de que a diario lloro; Me he convertido en la actriz perfecta... finjo hasta mis suspiros, actúo cuando siento quebrarme por dentro, y mis risas... vacías, escucho su eco lejano, como si mi alma no habitara en mi cuerpo humano. Pretender no era tan malo, todo marchaba tan bien, hasta que me di cuenta, que el maquillaje se comenzaba a esparcir por mis mejillas, callendose desde mis ojos enlagunados... oyendo que mi vida gritaba a llantos, que nada me llenaba como lo creía... y que me había vuelto sin querer una suicida, me había apagado, ya no era la misma, mis complejos ahora me consumían y lo prioritario ya ni me interesaba, yo había pasado por esto antes... pero ahora había llegado al punto de lo patético, ya no puedo escapar de este agujero.

No hay comentarios: