Mis manos, oh mis manos... sentía todo; las texturas de los árboles, ásperos, rugosos, fuertes y concisos; lo suave, helado, abrazante del agua; que se colaba por mis poros, humectando mis dedos, que danzaban en la superficie, jugando con la corriente del río, de pronto... un aullido rompió con la calma del entorno, mi corazón izquierdo aceleró su palpito, inconcientemente, chocando con los latidos del derecho, aumentando el ritmo de mi respiración, y sin darme cuenta ya estaba corriendo, corría al llamado, acudía a ese aullido que tan bien conocía, el cual se intensificaba cada metro, y al cual se le sumaban más y más, formando un coro; Los tallos de las plantas y ároles me raspaban, me lastimaban muy facilmente con sus puntegudas y afiladas terminaciones, pero no me importaba mucho sangrar, en ese momento sólo debía llegar... corrí mucho, montaña arriba, hasta que los aullidos llegaron a su mayor tono agudo y retumbaron en mi tímpano, un halarido de dolor salió torpe y frenético por entre mis dientes, seguido de una proyección en serie de imagenes en mi cabeza, que me hicieron recordar lo importante que era que terminara exitosamente mi misión... mi espalda se arqueó hacia atrás, caí sobre mis rodillas y comencé a botar gotas, agua salada de mis ojos, gritaba, lloraba... y aullaba, aullaba a llegar a quedarme sin voz y volvía a comenzar, era un canto comunitario de “impotencia” ...hasta que los aullidos se convirtieron en eco, se iban apaciguando con la lluvia, que sonaba tan fuerte, que casi parecía que rompía uno a uno cada aullido, y así hasta que no quedó ningun sonido más que el de las gotas chocando contra la tierra, en aquel enorme bosque, era “agobiante”. Mi corazón izquierdo latía en armonía con el de mis hermanas, en un sólo y único pensamiento, sabía que el tiempo no era más mi aliado, y que tan pronto como se terminara la conexión, saldría corriendo a buscarlo, traerlo de vuelta y acabar con el humano que se lo llevó, no pensaba en más, porque no había más, lo hacía por mi manada y por todo lo que amaba, lo hacía por volver a ser lo que era y seguir con mi vida, como solía hacerlo. Apenas finalizó la conexión, mi ritmo volvió a su estado normal, y tan pronto como logré pararme comencé a correr... (no estoy muy segura que a quien busco, no estoy segura de en donde esta, pero sé que tengo poco tiempo, sé que debo llegar...) sólo recuerdo lo que sucedió aquella noche, es mi única pista, logré ver algo antes de lo fatal,(en su brazo, en su hombro... había una marca, parecía salirse de su piel dorada, tenía una forma que no logré conectar con nada, pero era grande, muy grande y ocupaba casi toda la superficie extendiendose de manera diagonal, parecía que se hinchaba cuando tomó la espada para atacarnos...) Y ,agaché la cabeza tratando de guardar el recuerdo que había vuelto a mí hasta que fuera necesario, tenía que ser fuerte y mantenerme enfocada... tenía que encontrarlo, sólo me quedaban 80 lunas antes de que fuera demasiado tarde.
El camino era arduo en este cuerpo, me agitaba mucho más, y mi piel sin pelaje era vulnerable, me dolían, ahora sí me ardía mucho las heridas y el único lugar visible de mi cuerpo con cabello, mi cabeza, se enredaba en las ramas por su extensa longitud, era mucho más largo que la línea de mis hombros y llegaba hasta un poco antes de comenzar con mi recto.
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