domingo, 1 de agosto de 2010

Uno por uno {Parte IX}

Abrí los ojos, y lo primero que intenté fue inhalar... -Dios! Que bien se sentía respirar- el aire se colaba por mis fosas, ansioso, casi parecía que alguien lo estuviera empujando a través de mi nariz, por instinto, lo aspiraba una y otra vez, hiperventilando exhaustivamente hasta encontrar un ritmo de respiración “adecuado” (como me habían enseñado), asegurandome que mis latidos no chocaran unos con otros, y que mi corazón izquierdo latiera primero que el derecho, intercalando palpitos; uno izquierdo, uno derecho, uno izquierdo, uno derecho, y así secuencialmente, aparentando un “normal” desenvolvimiento cardiaco, (ja! ¿Normal?, esa palabra me causaba lo que se diría en idioma humano... ehh... ¡GRACIA! ...nada podría ser menos normal que YO, es decir yo, como lo que en verdad soy enredada en esta situación, para mi corta edad)
Me incorporé lentamente, samaqueando cada una de mis extremidades, verificando sus adecuados movimientos, y traté de obviar el hecho de que me faltaba una... (era incómodo) me había acostumbrado mucho a tenerla, sin embargo ahora que mi columna vertebral no se extendía lo suficiente como para formarla, tuve que resignarme y olvidar por un tiempo mi cola, además sabía a que me enfrentaba, (bueno, no sabía en realidad a que, pero si tenía ideas vagas de aquel mundo, aunque lo que era en verdad importante era lo que me había llevado allí), aquello era apenas el inicio; Sacudí mi cabeza tres veces, tratando de rastrear el olor de mis hermanas, sin éxito, supuse que aún no me acostumbraba a mi nueva nariz, parpadeé lento, como reaccionando ...muy lento, intentando creer de lo que no me había percatado, un SHOCK de “colores” que inmovilizaban mis pupilas, las cuales se concentraban en la belleza de a lo que mi cerebro rápidamente denominó con las palabras: “naranja, verde, celeste, marrón, amarillo y rojo” respectivamente; Coloqué mis pies en el piso, y no pude conservar la estabilidad lo cual me tumbó hacia adelante, apoyandome auntomaticamente en mis manos, -¡Perfecto!- (Lo dije en un tono que familiarizé como “sarcasmo”), y por primera vez había “hablado”, se sentía tan distinto, tan diferente a aullar y ladrar, esto era algo completamente extraño, sentía como me vibraba la lengua, me hormigueaban los labios, tenía que volverlo a hacer... -Pu-Pu..edoOoOo hab-hablAAAr- comencé probando los diferentes tonos, y pronunciando muy fuerte o muy suave cada “silaba” y “letra” -PUEDO ¡HABLAR!- grité, - ¡HABLO! ¡HABLO! - grité aún más fuerte, y comencé a aullar, aullar con todas mis fuerzas, rodaba por el piso, me movía de felicidad, era algo (“magnífico”, quiero seguir hablando, gritando...) pero tenía que concentrarme, no podía dejarme distraer, así que volví a donde estaba, (tratar de “caminar” no es nada sencillo, como quisiera haber aprendido ello antes de mi transformación... )intenté pararme en mis dos extremidades inferiores, y procurar mantenerme en pie mas ser una “bípeda” no era usual, el primer intento me tumbó y caí sobre mi codo, y el dolor parecía ser mas intenso... en este cuerpo tan frágil, me estremecí, afortunadamente iba aprendiendo rápido y mi cerebro iba adecuando gradualmente mis reacciones y sensibilidad frente a lo que podía o no sentir, en este caso mis nervios se hacían menos perceptibles y era más fácil aprender a caminar, lidiando con las caídas; es “frustrante”, (sí ...frustrante, sólo esa palabra encuentro para mis intentos fallidos en su mayoría de poder dar siquiera un paso) -grrr!- (refunfuñé), pasados unos minutos, no sé cuantos, pero si sé que aproximadamente unas sesenta caídas después pude notar mi progreso, y la derrota iba quedando atrás, cada pequeño paso me acercaba a un trago de gloria... comencé a caminar, podía sentir el viento como nunca... rozando mi piel desnuda, sumamente desprotegida y vulnerale... tanto, que esa idea me erizaba, el aire helado me hacía temblar, causando una especie de retorcijones electrificados en algunas partes de mi cuerpo, me sentía libre, como siempre lo había sido, pero ahora desde una diferente perspectiva, mi nariz se movía inconcienemente, y al notarlo, hice un segundo intento por olfatear, en este caso, la esencia de las margaritas, mas no otenía nada, no tenía respuesta, no percibía su inconfundible y puro aroma, tan sólo un suave y dulce olor, pero ya no podía penetrar en su centro con un simple suspiro, me llenó de nostalgia ...aunque habían cosas que extrañaba y otras que me encantaba descubrir, todo se centraba en lo totalmente desconocido de mi misión.

No hay comentarios: